Opinión

Hacia 2018

05 octubre 2017 5:0
 
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Tras el sismo resultaron damnificados los partidos políticos y sus liderazgos. Cada uno ha enfrentado la crisis de diversa forma. Miguel Ángel Mancera, primer damnificado político, ha ratificado se dedicará a la reconstrucción de la ciudad de México, lo cual es su responsabilidad, eludirla le traería fuerte rechazo y pocos votos. Así pues ha anunciado una ley local con nuevos criterios y parámetros para emprender esta labor en menores tiempos y con nuevos contenidos urbanos. Los recursos son limitados por lo cual se harán mezclas para resolver la edificación de viviendas. Difícil que esté listo en diciembre para competir electoralmente.

El cuestionado sistema de financiamiento público a los partidos políticos ante la tragedia, empieza a analizarse. Voces se han alzado para reflexionar sobre el sistema político y la forma en la cual los partidos pueden financiarse. Cuando en la LVI Legislatura aprobamos el financiamiento a estas instituciones consideradas de interés público, los argumentos fueron transparentar su gasto, prevenir que grupos de poder o el narcotráfico se adueñaran de los partidos. Sin embargo, se estiman excesivos los gastos político-electorales que incluyen al INE. Así que se preparan iniciativas para remodelar el sistema. Los cambios operarán hasta 2021 pues en proceso electoral, ya iniciado, no se pueden realizar reformas.

Y aquí empieza de nuevo la discusión. Hábilmente el PRI regresa 258 millones de sus recursos 2017 y lanza un reto, que los demás lo hagan. Propone acabar con el financiamiento público y eliminar la representación proporcional. Curiosamente esta posición, que el PRI no había defendido porque siempre privilegió la pluralidad, corresponde más a la posición que el PAN ha tenido en el pasado. La propuesta apunta al fortalecimiento de partidos fuertes, dos quizá tres, con nuevas reglas en cuanto al financiamiento para que militantes, simpatizantes y ciudadanos aporten recursos. Es audaz la propuesta y quizá busca que el PAN se una en este proyecto, que en el fondo cambia el sistema electoral y busca mayor gobernabilidad limitando pluralidad.

Por su parte Morena y su líder AMLO, ausentes en los sismos, fueron los primeros en proponer los recursos públicos se utilizarían en apoyar damnificados, pero nada de regresar los suyos. Su propuesta es muy simplista, cambian de bolsa los recursos pero los siguen utilizando en forma partidista. La creación de un Fideicomiso cuyo Comité se integra por ellos mismos, va a repartir los apoyos, bajo sus propias reglas, porque no confían en los corruptos. Las multas no le preocupan. Demagogia pura. Su propuesta es menos gasto público y combatir corrupción en la reconstrucción. Y salvo su unión con el PT, se mantiene firme en su aislamiento.

El PAN tiene varios frentes abiertos. Si bien Ricardo Anaya impulsó y forjó el Frente con el PRD y con MC, hoy enfrenta varios dilemas. En lo interno la propuesta de abrir la elección de candidatos a la ciudadanía le resta fuerza, porque dentro de su partido ejerce el innegable control y liderazgo, pero una elección abierta, que considera riesgosa por intromisiones del PRI y el gobierno, es una demanda que Moreno Valle, Margarita Zavala y el PRD apoyan. Se les ha unido el partido Nueva Alianza, que condiciona su participación a la elección, por sus vínculos con Moreno Valle quien hace su apuesta. Anaya decidió dedicar 50 millones para apoyar damnificados, acudió al INE para buscar opciones, pues no se pueden desviar recursos de sus fines, y depositó los recursos en un Fondo, a reserva de definir su aplicación. Otro frente es la definición para transformar el sistema político. Ya hay voces en el PAN que ven con simpatía la propuesta del PRI, pero la alianza peligraría.

EL PRD, muy disminuido, endeudado y agotado, busca subsistir, aunque solo representa 6% de la votación actualmente, ese voto puede cambiar el resultado electoral en 2018. Ahí radica su fuerza. De devolver recursos, no hay manera. Están ajustando su presupuesto para obtener ahorros a fin de dedicarlos a damnificados, aun no definen la vía para canalizarlos. Lo que si es claro es su negativa a la propuesta de eliminar financiamiento público y plurinominales, pues estiman sería un retroceso democrático. El otro aliado, MC, estaría en la misma consideración.

Otros partidos, PVEM, PES, aliados al PRI, no les gusta la supresión de plurinominales, aún cuando pueden enfrentar la falta de financiamiento público. Quizá la propuesta del PRI es una de las causas por las cuales NA decidió sumarse al Frente. El PT estaría en contra de la propuesta del PRI pues desaparecería. Así las cosas nos enfilamos a la elección de 2018.

Todos están interesado en 2018, el propio CCE elabora sus propuestas y rechaza el populismo. En tanto el TLCAN se tambalea y surgen voces de optar por reglas OMC antes que un mal acuerdo. En el Congreso diputados se enfrentaron por el asunto del financiamiento público de los partidos hacia damnificados, preludio de lo que esta en el fondo del debate: la reforma del sistema político mexicano.

Inicia así un proceso electoral de resultados inciertos, los sismos adelantaron lo evidente, la crisis del sistema de partidos. Implica que la sociedad no se siente representada. Revertir esta situación solo es viable a través de abrir nuevos canales a la participación popular. Curiosamente toda crisis ofrece oportunidades y hay una, la reconstrucción.

Una reconstrucción basada en la participación, con visión de género, respeto a derechos humanos, a usos y costumbres, con contenido social de la nueva urbanización es una oportunidad para iniciar una transformación de las políticas públicas y de gobierno para que la sociedad recupere mecanismos de representación efectivos. Es una oportunidad para reconstruir a México. Demagogia sobra, pero lo real es la solidaridad y la movilización que los sismos provocaron, ese es el verdadero tamaño de nuestro pueblo y merece una respuesta.

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