Opinión

¿Habrá un nuevo aeropuerto en la ciudad de México?


 
Ayer hubo ruido durante el día por el presunto anuncio de la construcción del nuevo aeropuerto de la ciudad de México.
 
Resulta que al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, se le ocurrió comentar que el gobierno de Enrique Peña Nieto prepara la solución para la expansión aeroportuaria del país y se trabaja también en el proyecto de un nuevo aeropuerto de la ciudad de México.
 
Tanto ruido hicieron sus declaraciones sobre un tema que poco tiene que ver con la Secretaría de Economía, que por la tarde Guajardo tuvo que precisar, señalando que no es su función hacer ese tipo de anuncios y que no hay la inminencia de que se lance el proyecto.
 
Corrigió, diciendo que se trabaja en el fortalecimiento del Sistema Aeroportuario Metropolitano para hacerle frente a la problemática del transporte aéreo en el centro del país.
 
Le cuento algunos de los temas que rodean al debate sobre la posibilidad de la construcción del nuevo aeropuerto.
 
Se acordará usted que por varios sexenios éste siempre ha sido uno de los proyectos que van y vienen.
 
Cuando más cerca se estuvo de realizarlo, en el sexenio de Vicente Fox, el proyecto se echó para atrás ante las protestas de los "macheteros" de Atenco.
 
Y, luego, en el sexenio de Felipe Calderón, nuevamente el tema se puso sobre la mesa. Sin embargo, la crisis de Mexicana y el bajo crecimiento de la economía quitaron presiones a la demanda de servicios en la ciudad de México.
 
Sólo para tomar la referencia de enero, entre el primer mes de 2006 y el mismo de 2011, hubo un descenso de 2.9% en el número de pasajeros que usaron el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
 
Sin embargo, la historia está cambiando. En 2012 hubo un aumento de 22.4% y en el primer mes de este año, el alza fue de otro 7.9%.
 
De hecho, el volumen de pasajeros movilizado en enero, de casi 2.5 millones, es el más elevado desde que se tiene registro.
 
La presión ha regresado y el tema nuevamente se ha puesto sobre la mesa.
 
El gobierno de Calderón trabajó desde finales de 2011 en el proyecto y dejó una gran parte avanzada en los libros blancos del sector.
 
Se están abordando ahora dos temas paralelos respecto al asunto.
 
El primero es un análisis de las opciones de localización, en donde aparentemente Texcoco tiene todas las de ganar.
 
Igualmente, se estudian esquemas de construcción, costos y demás.
 
Por cierto, que desde el sexenio pasado se ha hecho la adquisición de terrenos para evitar la repetición de un numerito como el de los "macheteros", en caso de que se optara por esa localización.
 
El otro asunto en el que se trabaja es en el fortalecimiento del sistema metropolitano de aeropuertos que, por ejemplo, ha tratado de revivir el de Toluca, que se vino para abajo cuando Interjet y Volaris empezaron a operar desde el AICM.
 
La razón es que aun cuando se tomara la decisión de construir la nueva terminal, el lapso para que funcione sería quizás de más de un lustro, así que habría que buscar opciones para la operación aérea de los próximos cinco años, por lo menos.
 
Más allá de que Ildefonso Guajardo hubiera hablado de más, lo que es un hecho es que si esta administración va a tomar la decisión de construir el nuevo aeropuerto, probablemente deba hacerlo en el curso de los próximos meses.
 
Si así se hace, la buena noticia es que tendremos un megaproyecto que va a dar empleo y dinamizar a la industria de la construcción por un lapso considerable.
 
El reto será crear un esquema que pueda ser atractivo para las empresas privadas, porque el gobierno simplemente no contaría con los recursos necesarios para financiarlo.
 
Esperemos que esta vez el proyecto no se quede en el tintero.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx