Opinión

Ha caído Juchitán

    
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Sismo Juchitán

Ha caído Juchitán, acá en el Sur, en el estado de Oaxaca. Sí, el estado de don Benito Juárez, de las tlayudas, de los chapulines, de la Guelaguetza y del mezcal. Y junto con Juchitán ha caído Ixtaltepec y Unión Hidalgo y Salina Cruz y muchas otras poblaciones. Como fichas de dominó. Una tras otra, o como si se tratase de varios niños que caen sin poder meter las manos.

Los pobladores de estas tierras nunca habían vivido un sismo así. El jueves 8 de septiembre se despidió con una danza mortuoria, sacudiendo las propiedades y las vidas de la gente. Y una vez más comprobamos que los historiadores oficialistas del bicentenario se equivocaron: septiembre no es el mes de la patria, sino el de los terremotos, como en el 85, el mes en el que grita la tierra.

Pero los gritos de la tierra dan a luz a verdaderos héroes. Miguel Sánchez Altamirano, El Queto, se ha convertido, en medio de la desgracia, en un líder, y junto con los suyos –que ahora también son los míos– ha montado un centro de acopio para su barrio –mi barrio–, “La Séptima” o también conocida como la populosa, una de las zonas olvidadas de Juchitán. #vivalapopulosa

Mayra Ruiz Vázquez ha perdido su casa y me dice, en medio de escombros, esa es mi casa, pásale chavo para que veas como quedó. La obedezco porque a las heroínas no se les dice que no. Pero su casa ya no es su casa, porque ahora la indigencia es su hogar.

Daniel Ragot dice ser locutor y hace uso de la voz para decirnos que la presidenta municipal de Juchitán, Gloria Sánchez, hermana de Héctor Sánchez, quien fuera anteriormente presidente municipal de Juchitán, de la dinastía de los Sánchez ni más ni menos, se hace güey, que no está ahí con “su” gente, recorriendo las calles de casa en casa. Que el puesto le ha quedado grande para la grandeza de un pueblo como el de Juchitán. Que sólo quiere la foto para su Facebook. #chalegloriasanchez

Romana y Virginia López Sánchez son hermanas. Y seguramente después de la tragedia serán más hermanas que antes, porque las familias de ambas, que son una gran familia, están solas pero unidas entre las ruinas.

Óscar Morgan, de Ixtaltepec, salió barriéndose de casa con su familia, como beisbolista que corre hacia home. Pero para Óscar ya no hay home, porque su casa se derrumbó. Sin embargo, le queda la alegría en medio de la tristeza, pues salvó varias vidas pero su vecina y amiga, doña Estela Antonio, perdió la vida. Me cuentan que doña Estela era alegre. Le gustaba bailar y la recuerdan comiendo con deleite su quesadilla de arroz, su mole negro o sus tamalitos. QEPD, usted y todos los que nos arrebató la tierra.

En Ixtaltepec, la doctora Miroslava Carballo se la rifa. Me dice hay que ir a entregar víveres casa por casa y así lo hacemos. Parece que la ayuda no está llegando a Ixtaltepec y la banda istmeña no confía en que el gobierno vaya a repartirles nada porque dicen que luego se clavan las donaciones para repartirlas después con las siglas de algún partido político, cuando se aproximan las campañas electorales.

Es poco lo que se pueda escribir o decir. El dolor, la devastación, la muerte, el abandono, son conceptos que merodean la zona, como fantasmas en pena.

Pero eso sí, en el Istmo de Tehuantepec brotan de la tierra héroes de a deveras. En septiembre, en el mes en el que la tierra grita. Desde la tierra en la que se nos ha roto el mundo.

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