Opinión

Guy Debord y 'La Sociedad del Espectáculo'

 
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Guy Debord. (www.notbored.org)

Publicada en 1967, por el escritor francés Guy Debord, La Sociedad del Espectáculo se convirtió en uno de los títulos estandarte de las protestas sociales que tuvieron lugar en mayo del año siguiente en la capital francesa, así como de un sinfín de textos alrededor de la crítica social. A 48 años de su publicación continúa siendo una de las grandes obras teóricas sobre el capital, las dinámicas de poder en la cultura, y el papel de la mediación en las relaciones sociales.

Nacido en 1931 en París, Debord fue educado en Cannes como consecuencia de la migración de su familia durante la Segunda Guerra Mundial. Activista desde sus primeros años, se opuso a la intervención francesa en Argelia y en 1957 fue uno de los miembros fundadores del movimiento revolucionario y de teoría crítica, Situacionismo Internacional.

Formado por artistas, intelectuales, activistas políticos y escritores, el movimiento Situacionista fue un conjunto de producción artística, fílmica, teórica y política que se fundaba estéticamente en las relaciones entre el marxismo y las vanguardias, particularmente el surrealismo y el dadaísmo. Dicha interacción se basaba en erradicar la correspondencia entre la vida y el arte, promover un espíritu revolucionario y la necesidad de la vanguardia en cualquier expresión creativa. A pesar de su ideología marxista, los Situacionistas se relacionaban con el discurso trotskista y el anarquismo, lo cual los distanciaba del Partido Comunista -de línea estalinista- y criticaban arduamente a los regímenes de Europa del Este y la Unión Soviética.

La Sociedad del Espectáculo fue esencial para consolidar las teorías de los situacionistas, particularmente en relación al concepto del espectáculo. Para Debord, dicha noción evoca una crítica al capitalismo avanzado de la posguerra en el que la preocupación de la sociedad se enfocaba en la expresión, argumentando que las relaciones sociales estaban mediadas por imágenes. El texto aborda la modernización de las esferas públicas y privadas como consecuencia de la reestructuración mercantil a la que ha llegado el capitalismo en su punto culminante, de acuerdo con las nociones marxistas.

Para los Situacionistas, la forma de contrarrestar el espectáculo era ciertamente a través de situaciones. El objetivo de las situaciones era experimentar la sensación de la liberación de la vida cotidiana por medio de momentos deliberadamente construidos con el propósito de obtener una sensación auténtica. En otras palabras, vivir momentos no destinados a consumir o producir objetos, imágenes o servicios. Las situaciones, por lo tanto, pueden ser definidas como “contribuciones a la revolución desde la práctica cultural”, citando a Walter Benjamín.

Debord se suicidó en su departamento de París en 1994, seis años después de haber publicado Comentarios sobre La Sociedad del Espectáculo, en el que revisaba las nociones que había escrito previamente. Sin embargo, su texto sigue siendo relevante para comprender las relaciones sociales en el siglo XXI en el que el “espectáculo” no representa solamente la acumulación y bombardeo de imágenes a las que las sociedades están expuestas a través de los medios de comunicación, sino que intenta comprender como estas imágenes median las relaciones entre personas y con su entorno.

Si bien la imagen de la portada original muestra a un grupo de personas viendo la pantalla de un cine, actualmente debería de modificarse a una plaza o café cualquiera donde la mayoría de las personas están viendo las pantallas de sus dispositivos móviles.

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