Opinión

Respecto a Gutiérrez de la Torre, Ciro tenía razón

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Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre. (ilustración)

La Procuraduría de Justicia del DF investigó por casi 16 meses a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, acusado de trata de personas en el programa radiofónico de Carmen Aristegui, y determinó no ejercer acción penal contra el exdirigente el PRI capitalino. Era inocente.

A partir de este caso hubo una discusión sobre el ejercicio periodístico, en que Ciro Gómez Leyva señaló que Carmen Aristegui había acusado sin pruebas a Gutiérrez de la Torre de exigir favores sexuales a cambio de un contrato de trabajo.

Tenía razón: no sólo acusó sin pruebas, sino que todo fue un montaje.

La secretaria –Claudia Priscila Martínez González– que fingió contratar a edecanes para el dirigente priista, con la condición de realizar labores de sexoservicio, reveló en su declaración ministerial que recibió 30 mil pesos a cambio de grabar esas conversaciones.

Y las conversaciones fueron editadas, para culpar de lenocinio a Gutiérrez de la Torre.

Valentina, Renata y Beatriz, edecanes que habrían recibido ofertas de empleo de parte de la secretaria de Gutiérrez de la Torre, nunca se presentaron a declarar.

La trama es sórdida y es sucia. El golpe a una persona después de una acusación así, y del escarnio público del cual fue objeto, no se borra nunca.

¿Cómo y por qué se prestó Aristegui a ese montaje?

La investigación la realizó una autoridad, la PGJDF, que nada tiene que ver con el PRI. Y que si hubiera querido sacar provecho político del asunto, tenía todo a su mano para hacerlo.

No se puede hablar de “acuerdos en lo oscurito” entre el PRI y el gobierno capitalino. Lo único oscuro es cómo y por qué se fraguó la patraña para hundir moral y judicialmente a una persona.

Fue tan grande el escándalo, y muchos nos lo creímos completo dado el historial político de Gutiérrez de la Torre, que su partido le suspendió los derechos como militante y con ello lo quitó del cargo.

Pero una cosa es tener un pasado político cuestionable, como es el caso de Gutiérrez de la Torre, y otra es ser un tratante de mujeres.

Por lo que investigó y resolvió la PGJDF, todo fue mentira. Nunca nadie acudió al Ministerio Público a acusar al hijo del Rey de la basura, ni la periodista aportó una prueba de sus dichos, más que una grabación trucada, realizada por una persona a quien le pagaron por fingir.

Vamos a ver ahora qué hace el PRI después de haberlo quitado del puesto y suspendido la militancia, lo que no han hecho con otros personajes señalados por la justicia, como Andrés Granier o Tomás Yarrington.

Por ahora ya empezaron a hacer desfiguros, como José Encarnación Alfaro, próximo líder del PRI en la ALDF, que atribuyó al buen trabajo de Gutiérrez de la Torre el triunfo del PRI en un par de delegaciones capitalinas.

Twitter: @PabloHiriart

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