La desaparición del CPTM iniciará la transformación en el sector turístico
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La desaparición del CPTM iniciará la transformación en el sector turístico

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La desaparición del CPTM iniciará la transformación en el sector turístico

07/12/2018
Actualización 07/12/2018 - 16:08

Hace unos días, el presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados, Luis Alegre Salazar, adelantó que probablemente desaparecería el Consejo de Promoción Turística de México, noticia que ayer fue confirmada plenamente por el titular de la Secretaría de Turismo, Miguel Torruco Marqués.

Esta decisión deja ver que la transformación anunciada por el nuevo gobierno federal está dispuesta a tomar medidas drásticas y no meramente cosméticas, como solía suceder al cambio de un gobierno sexenal.

En los últimos veinte años, la industria turística se acostumbró a destinar miles de millones de pesos al rubro de la promoción y las relaciones públicas, y al paso del tiempo se llegó a creer que es el único camino exitoso para publicitar un destino o un país y convencer al potencial viajero de que lo visite.

Disponer de cuantiosos recursos sin duda que ayuda, y mucho, el dinero nunca sobra, pero mientras más hay, más grande es también la tentación de malgastarlo o de diluir su eficacia en excesos innecesarios del oropel propios de una industria que lo que vende es diversión, descanso, placer.

¿Entonces, disponer de poco presupuesto es asegurar el camino al fracaso? No, porque los recursos económicos no son el único ingrediente para un trabajo promocional exitoso. Se puede tener mucho dinero y fracasar; y se puede tener limitado, y lograr buenos resultados.

Queda claro que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador será austero, y ningún sector escapará a esta condición. Así que ahora la imaginación y la tecnología sustituirán la merma de recursos que registrará la industria turística. A eso apuesta la nueva administración y en esa dirección va a trabajar.

Inclusive, ayer, durante la primera conferencia que ofreció a los medios de comunicación como secretario de Turismo federal, Torruco Marqués fue claro al señalar que ahora la gran meta no será incrementar el número de turistas hacia nuestro país, sino que se enfocarán más en provocar que quienes nos visiten tengan estadías más prolongadas y gasten una mayor cantidad de dinero.

Actualmente, en los rankings de la Organización Mundial del Turismo, México ocupa la sexta posición a nivel mundial en recepción de turistas extranjeros, pero se encuentra en el lugar quince en cuanto a captación de divisas. Así que ahora, con este cambio de paradigma, con la desaparición de un organismo de gobierno que en dos décadas invirtió o gastó más de veinte mil millones de dólares, las autoridades se enfocarán más en escalar posiciones en la lista de los países que más dinero captan, que en pensar llegar a la quinta posición del ranking de los más visitados.

“México ha iniciado un cambio profundo que impactará de manera significativa los diversos aspectos de la vida económica, política y social del país”, afirmó Torruco y luego dejó en claro que el CPTM entrará pronto en una etapa de liquidación.

Sin embargo, el nuevo secretario de Turismo también aseguró que la desaparición del Consejo no significa que no habrá promoción. Recordó que, en primer lugar, cada estado del país cuenta con recursos propios que destina a publicitar sus destinos; que muchas compañías hoteleras y líneas aéreas, entre otras, tienen sus propias campañas de promoción; y que se está juntando una bolsa en la cual están participando importantes empresarios del país, la cual se destinará a gastos de publicidad. Además de que están preparando en Sectur una moderna plataforma tecnológica que será presentada próximamente.

Siempre se dijo que el turismo en México se sostenía en tres patas: Sectur, CPTM y Fonatur, y ahora ya sólo le quedarán dos, pero en realidad la que se va será sustituida por otra más moderna. Todo indica que, a partir de ahora, veremos otra manera de hacer las cosas. Todo cambia, incluso lo que llega a parecer inamovible.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.