Cultura, al frente en política exterior
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Cultura, al frente en política exterior

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Cultura, al frente en política exterior

24/05/2018
Actualización 24/05/2018 - 14:16

El temario del segundo debate entre los aspirantes a la presidencia de la República lo redujo el INE al comercio exterior, las inversiones extranjeras, la seguridad y la migración, como si esos fueran los únicos asuntos que pueden definir la posición de México en el mundo.

En esos temas, el lugar internacional de México es débil y hasta vulnerable en varios aspectos y, como todos nos pudimos dar cuenta, ninguno de los candidatos pudo abordarlos desde una visión comprensiva del lugar que debe ocupar México entre las naciones.

Para haberlo hecho, debió incluirse la dimensión cultural que le da carácter a nuestro país; la sugerencia a los candidatos es que incorporen en su visión sobre el lugar de México en el mundo esa dimensión, y la aprovechen como parte de la política exterior.

Importan el comercio, las inversiones, pero sobre todo, autoridad moral y energía en las negociaciones que brinda la autoestima.

Hay que emplear esa energía en defensa de nuestros connacionales que sufren el fascistoide ataque de Trump; hablar español ya es motivo de agresión de otros ciudadanos o de interpelación policiaca.

A Trump se le ha facilitado incendiar ese ambiente hostil a nuestra nacionalidad porque en Estados Unidos se desconoce lo que es México y lo que es nuestra riqueza cultural.

La imagen deformada de nuestro país ha sido perversamente distorsionada por los intereses y puntos de vista políticos de Trump, y va a seguir haciéndolo.

Un gran recurso es oponerle la presencia de las expresiones artísticas de nuestra cultura. Hay experiencias muy exitosas.

Una memorable es la exposición de arte mexicano que se montó en el Metropolitan Museum de Nueva York, en 1990, merecidamente llamada '30 siglos de Esplendor' y que después viajó a Los Ángeles y a San Antonio. Fue vista por más de 10 millones de visitantes, pero de eso hace casi treinta años.

La exposición se organizó por iniciativa de grandes empresas en México, de Friends of the Arts of Mexico de NY (asociación civil existente) y con la participación del gobierno federal.

Desde entonces se tenía clara la necesidad de cambiar la imagen que se tiene de México en el extranjero, situación más apremiante ahora. Siendo Fernando Solana secretario de Relaciones Exteriores y Roger Díaz de Cossio subsecretario, se armaron 13 institutos culturales en los consulados de México en Estados Unidos, dedicados a presentar eventos para el público estadounidense y para los migrantes mexicanos. Tuvieron gran éxito. Hubo otras acciones para presentar el arte contemporáneo mexicano en las mejores galerías.

No ha habido nada comparable desde entonces.

Urge actualizar la experiencia. No hay mejor manera, por el momento, de afrontar los muchos frentes del país en crisis que exponer nuestra esplendorosa cultura adentro y aprovecharla en el extranjero como respaldo 'intangible' en las negociaciones de los intereses económicos y políticos de México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.