Opinión

Guerrero: 
la mafia del poder

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José Luis Abarca.

Si en algo tiene razón el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), es en que al caso Iguala le hace falta mayor investigación del “entorno criminal” de Guerrero y la vertiente del narcotráfico en la desaparición de los 43 normalistas.

También faltan castigos ejemplares a los participantes en ese complejo criminal de políticos y cárteles de las drogas en el estado de Guerrero.

Lo que teníamos en Guerrero era (es) una mafia formada por gobernantes en distintos niveles y grupos criminales.

Esa mafia del poder era la formada por el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, el secretario de Salud del estado (y expresidente municipal de Iguala), Lázaro Mazón, y el gobernador del estado, Ángel Aguirre Rivero.

Claro, los tres son de una corriente política muy definida y fueron apadrinados por un intocable personaje de la izquierda a nivel nacional.

De ninguna manera quiero insinuar que ese personaje, López Obrador, tenga relación con la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Pero los políticos mafiosos, coludidos con criminales, eran su entorno en Guerrero.

Él prohijó a una mafia criminal, le dio juego político y facilitó su acceso al poder. En cualquier lugar con opinión pública crítica que sea pareja, una situación así obligaría al padrino de los mafiosos a retirarse de la política.

A veces hay que ayudar a la memoria, porque tiende a ser selectiva. El grupo criminal aliado al poder en Iguala (y en eso coinciden el GIEI y la PGR) era el cártel de Guerreros Unidos.

Ese cártel era encabezado por los hermanos de la primera dama de Iguala, María de los Ángeles Pineda, esposa del alcalde que pasó de vendedor de sombreros de palma a ser el hombre más rico de la ciudad.

De ahí se convirtió en candidato a alcalde por el PRD, apoyó a Morena, y fue pieza central en la desaparición de los normalistas.

¿Por qué AMLO y el PRD apoyaron a Abarca para que fuera candidato a alcalde –y por tanto a tener el control de la policía–? Por recomendación de Lázaro Mazón, el representante de Morena en Guerrero, y miembro del gabinete de Ángel Aguirre Rivero.

Esa mafia, ¿no va a ser tocada? ¿Por qué promovieron a Abarca, si sabían de sus ligas con grupos criminales?

El otro punto está en la sugerencia del GIEI de ahondar la investigación del vínculo del narco con la desaparición de los normalistas.

¿Por qué las autoridades de la normal Isidro Burgos mandaron a los jóvenes a robar camiones en Iguala, que está a 245 kilómetros de Ayotzinapa, en lugar de ir a Tixtla o a Chilpancingo, que están al lado?

Esa pregunta es clave. ¿Sabían los líderes de los normalistas qué camiones iban a robar? ¿El quinto autobús, por ejemplo?

Las autoridades de la normal de Ayotzinapa no son ajenas a esta desgracia. No tenían relación con la mafia de Guerreros Unidos y los políticos del gobierno municipal y estatal. ¿La tenían con otra, Los Rojos, adversaria de la encabezada por los hermanos Pineda?
Eso hay que investigar. Decirlo y actuar.

Twitter: @PabloHiriart

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