Opinión

#GuaruraGandalla

 
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Guarura. (www.gacetamexicana.com)

Las imágenes hablan por sí mismas. Sin embargo, la historia no era nueva: guardaespaldas intimidan, presionan y amedrentan a plena luz del día (o a toda hora) a quienes no tienen este tipo de protección y que somos la mayoría. Por lo general, quien tolera, permite o incluso ordena ese comportamiento del 'equipo de seguridad' es quien ejerce de patrón y cuyo prototipo también conocemos desde hace mucho.

Partamos de un principio básico que conocen bien los profesionales de este ramo: la mejor seguridad es la que no se nota. Todo lo demás es ostentación. Por eso, la seguridad de personalidades, ya sean del ámbito privado o público, cuando es eficiente, no se ve, aunque sabemos que existe e incluso la podríamos entender en los casos en que, por sus funciones o tareas, deben contar con protección específica.

La diferencia es que quienes hoy son símbolo de la prepotencia que todos ya conocíamos, necesitan exhibir de una manera carente de educación –entre muchas otras cosas– que ellos sí pueden pagarse 'guaruras'.

No voy a defender a las escoltas, menos a los especímenes que han engalanado las redes sociales, pero puedo afirmar que la actuación de este tipo de trabajadores depende y es reflejo de su 'jefe'. Responde además a una tolerancia social a la que tristemente nos hemos acostumbrado, porque hace mucho tiempo decidimos mirar hacia otro lado cuando estos incidentes ocurren.

Ahora bien, cómo terminar con este deporte nacional llamado 'guarurear'. Primero, es evidente que necesitamos una regulación firme y clara sobre la actuación de este tipo de profesionales. Se trata de una labor altamente especializada en la que deben garantizarse los estándares más altos de calidad. Es decir, no cualquiera podría ser guardaespaldas.

En segundo lugar, deben existir límites claros a la actuación de los escoltas y sanciones altas no sólo para ellos, sino principalmente para quien los contrata. Esta es una historia igual de vista: el patrón jamás es el responsable, nunca pudo ver nada (aviso para Ferrari: ojo con el diseño de sus autos para la próxima) y siempre ha estado en contra de este tipo de comportamiento. Mentiras. Ellos son los primeros responsables de la actuación de sus guardaespaldas y tienen que responder por su desempeño.

Y en tercer lugar debe existir un distintivo en las unidades que se utilizan para este tipo de trabajo. Mucho se habla de que hacerlo implica exponer al custodiado; bueno, hoy es claro que discretos no son y que precisamente es su comportamiento el que nos permite identificarlos de inmediato. El registro servirá para que la autoridad conozca al usuario, a la empresa contratante, al patrón y los haga responsables a todos de lo que ocurra.

Es urgente empezar la discusión y legislar en la materia. La Asamblea Legislativa nos solicitó apoyar y hemos aceptado. Mientras tanto, lo primero que debemos hacer es denunciar al 5533-5533. Es confidencial, seguro y ciudadano. Recibimos videos, fotos, SMS. No al #GuaruraGandalla.

Twitter: 
@LuisWertman

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