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La semana pasada el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, envió al Senado dos documentos clave para entender la estrategia que seguirá México en la renegociación del TLCAN.

En primer lugar, envió el informe sobre el inicio de negociaciones para la modernización del TLCAN y en segundo, las prioridades que tendrá México al negociar.

Se ha comentado que las prioridades señaladas son demasiado generales y no proporcionan claridad sobre el camino que el país querrá tomar en el tema. Incluso se menciona que los objetivos planteados por Estados Unidos en el documento presentado el 17 de julio es más específico. Difiero.

En primera instancia, cuando se está por entrar a una negociación lo único que se puede revelar son los objetivos generales, lo que se desea alcanzar y no necesariamente cómo se logrará, ni las fichas que se está dispuesto a ceder a cambio de ciertos logros.

Esto aplica en cualquier negociación, no únicamente las comerciales. De hecho, la negociación es justo ese proceso en el que las partes involucradas buscarán, argumentarán, cederán y aceptarán diferentes condiciones para lograr un acuerdo. Sería poco estratégico señalar objetivos demasiado específicos. Siempre hay que cuidar las expectativas porque el éxito o fracaso de la negociación estarán juzgados por éstas.

Por otro lado, al presentar sus objetivos Estados Unidos señala uno principal que es disminuir el déficit comercial que tiene con los países del TLCAN.

Ese es el inicio de su documento, pero los demás objetivos tanto generales como específicos no necesariamente van acorde con el planteamiento inicial o explican cómo pretenden lograrlo.

Hay otra diferencia sustancial entre ambos informes.

El de México inicia con un eje fundamental: fortalecer la competitividad de América del Norte. Si bien, desde luego, se busca una situación en la que México tenga puntos que ganar, no se pierde de vista que se habla de toda una región.

Una región que puede ser, si no lo es ya, la más competitiva del mundo. Lo es como región, no en lo individual. El documento de Estados Unidos habla en algunos puntos de la región, pero el énfasis está en Estados Unidos como el centro de la negociación. Incluso expresa que deberá mantenerse la política de Buy America.

Hay dos leyes similares en este sentido. La primera, Buy American, data de 1933 y establece que se le debe de dar prioridad a productos o servicios norteamericanos en cualquier adquisición del gobierno. Buy America es de 1983 y obliga a dar preferencia a insumos producidos en Estados Unidos en la construcción de transporte público.

En la orden ejecutiva del presidente Trump de abril de este año se señala que se usarán indistintamente los términos Buy America o Buy American e incluirán cualquier disposición encaminada a darle preferencia a los bienes y servicios locales en las compras del gobierno o en cualquier proyecto que use recursos públicos.

En las prioridades señaladas por el secretario Guajardo en el informe mencionado se habla de promover la libre competencia, brindar certidumbre jurídica para fomentar la inversión, modernizar los mecanismos de resolución de controversias y por supuesto otros temas que han cobrado relevancia en los 23 años posteriores a la firma del tratado, como el comercio electrónico y cuestiones ambientales.

Aunado a esto, también la semana pasada México nombró a las figuras clave en el proceso de renegociación. Kenneth Smith, quien fungirá como la cabeza del equipo; Juan Carlos Baker, actual subsecretario de comercio exterior; y Salvador Behar Lavalle, director general para América del Norte en la Secretaría de Economía. Todos tienen años de experiencia en temas de comercio y una sólida preparación profesional.

Canadá, por su parte, anunció a través de Chrystia Freeland, ministra de Relaciones Exteriores, la creación del NAFTA Council formado por 13 servidores públicos y representantes de los grupos interesados, y presentarán próximamente los objetivos y prioridades de Canadá en este proceso.

Estamos a días de que empiecen las rondas de negociación. Ya tenemos al equipo encargado y los lineamientos generales.

México debería de aprovechar para meter en la agenda cuestiones anticorrupción (quizá con su introducción en el TLCAN lograríamos algún avance en el tema) y mejorar, en serio, el manejo aduanal de nuestro país (también plagado de corrupción).

México debería de aprovechar el momento para reflexionar en cómo hacer extensivos los beneficios del comercio a más regiones del país.

La negociación ya va a iniciar. Así como el TLCAN ha cambiado la cara del país en los 23 años de su existencia, la renegociación la volverá a modificar. Esperemos que para bien. 

* La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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