Opinión

Guajardo puede dormir tranquilo

 
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Ildefonso Guajardo

¡Qué escenas el fin de semana! Mientras el secretario de Economía Ildefonso Guajardo finalizaba las sesiones maratónicas en Atlanta para el anuncio ayer sobre el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), su coterráneo neoleonés Jaime Rodríguez El Bronco tomaba posesión como gobernador y lanzaba arengas contra la corrupción y a favor del pueblo. Difícil saber si al primero se le hubiese antojado a estas alturas estar en el lugar del segundo, luego del estrepitoso fracaso electoral del PRI en Nuevo León. Lo que sí es cierto es que el momento culminante de Guajardo ocurrió al alimón: el TPP es el acuerdo más completo que tiene México y abre un mercado gigante a los empresarios.

El TPP es un instrumento de gran calado que nos presenta nuevos países en materia de libre comercio como Malasia (30 millones de habitantes) o Vietnam (91 millones). Asimismo, tiene provisiones sumamente innovadoras, como la habilitación de cadenas de suministro. Tendrá incluso un comité de Pymes para garantizar su acceso al mercado de los 12 países firmantes.

Hay una joya en el TPP que será el detonante de la integración deseada en la región. Se trata del capítulo 14 sobre comercio electrónico, en el que se garantiza el tránsito libre de datos en internet y para beneficio de la economía digital. En este capítulo se establecen mecanismos para eliminar el papeleo para realizar transacciones comerciales. Se podrá incluso liberar mercancía de la aduana con formatos y firmas electrónicas.

En mi opinión, ése es el capítulo fundamental (tan sólo en Estados Unidos el comercio electrónico está creciendo a una tasa de 16 por ciento): “las naciones firmantes acuerdan no poner como condición que las compañías del TPP deban construir centros de datos en el país para poder operar en él. Asimismo, no se requerirá que el código fuente del software tenga que ser transferido ni se requerirá acceso a él. Este capítulo prohíbe la imposición de impuestos aduanales para las transmisiones electrónicas…”

El TPP es en verdad un acuerdo de integración regional de nueva generación. En el Capítulo 2, por ejemplo, dedicado al comercio de bienes, se cita: “las partes acuerdan no establecer requisitos de desempeño –como requerimientos de producción local– que los países imponen para que las compañías se beneficien con las reducciones arancelarias”. Y como ése hay muchos otros ejemplos, entre los que destacan las nuevas condiciones para la cadena textil-vestido o el capítulo de servicios financieros.

Ildefonso Guajardo no será (esta vez) gobernador de Nuevo León; pero puede dormir tranquilo: le dio a México en tiempo récord un acuerdo comercial y económico más ambicioso y completo de que se tenga memoria.

Twitter: @SOYCarlosMota
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