Opinión

Gritos

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15 de Septiembre.

Como todos los años, Gil dormitaba durante la transmisión de la ceremonia del Grito de Independencia. No hay que perdérselo, no siempre se oyen frases más insulsas, ni comentarios más sonsos en voz de comunicadores inverecundos (gran palabra). El atuendo de la primera dama: sobrio y elegante. El presidente ha recordado a los héroes que nos dieron patria y ha tocado la campana de Dolores que pulsara Hidalgo la inolvidable noche del 15 de septiembre. Gilga se ha persuadido de que algunas cosas, asuntos, personas, ceremonias, se repetirán hasta el fin de los tiempos produciendo cantidades impresionantes de tedio.

¿Qué diferencia hay entre una transmisión del año de 1967 y la del 2015? Gamés responde sin lugar a dudas: ninguna. La burbuja de la abulia ha preservado la ceremonia del Grito. Del desfile, mejor ni habla Gilga: el heroico cuerpo de bomberos recibe una cálida ovación de la gente a su paso frente al balcón de Palacio Nacional. Zzzzzzzz.

Vivas vienen
Hay órdenes supremas que se cumplen al pie de la letra. Gil lo supo al leer su periódico La Jornada y, en especial, la columna “Navegaciones” de Pedro Miguel en un rutilante texto titulado “Viva México”. Gamés se encontró ante un momento superior de la prensa nacional. Bajo el formato de un Grito de Independencia, Miguel ha demostrado valentía y sentido común. Más que leer tienen que oír esto: “Que vivan Xochicalco y Cantona; Palenque y Paquimé; Tula y Teotihuacán; Cholula y Malinalco; Huachimontones y el Tajín; Monte Albán y Calakmul”. No está mal, pero ¿por qué dejar fuera a Chichen Itzá, Tulum y Xel-Ha? Aquí hay al menos una pizca de sectarismo al no mencionar a Tollan Xicocotitlán, La Venta, Comalcalco y Pomoná. ¿Y qué le dicen a Gil de Yaxchilán y Bonampak? Dadas las condiciones del Grito de Pedro Miguel, éste debió apostrofar así: ¡Qué vivan todas las ruinas arqueológicas de México!

Gil leía el artículo y la enumeración de Miguel lo aturdía, pero al mismo tiempo lo repletaba de sabor de patria nueva. Oigan esto: “Vivan los obreros, los campesinos y las cocineras que nos siguen dando pan y patria todos los días (…) Vivan los sobrecargos, los mecánicos y los pilotos. Vivan los telefonistas”. De acuerdo con las cocineras que nos dan pan y patria; de acuerdísimo, que vivan los pilotos, nomás faltaba, si ellos conducen las benditas aeronaves; menos de acuerdo con los sobrecargos y las sobrecargas, a veces son pesados; y de los telefonistas, Gilga pensaba que ya no existían, no se diga más: ¡qué vivan! Ahora mal, ya puestos en la lista de oficios, ¿qué le dicen a Gil de los ingenieros y los abogados, de los químicos y los físicos, de los biólogos y los contadores? Así es la vida, ni modo, esos no viven.

Vivas van
Pedro Miguel ha emulado (gran verbo en forma pasiva) a Hidalgo con audacia y generosidad. Aquí vamos: “Vivan los periodistas y los periodistas que desenmascaran al poder podrido”. La figura del poder podrido hechizó tanto a Gamés que repitió con los ojos cerrados: “poder podrido”. Una pregunta, señor Miguel: ¿el “vivan los periodistas” incluye a Gil, o nada más a los de por allá de sus rumbos? Luego Miguel (Hidalgo) escribió este grito: “Vivan los medios independientes. Viva Aristegui Noticias, Viva Proceso. Viva La Jornada”.

Apesadumbrado, Gil se dio cuenta de que no pertenece a ese club y en consecuencia no tiene ni quien le escriba ni quien le mande ¡vivas! Nada le hace, Gilga no necesita de corchos para flotar: ¡Que vivan Gamés y Uno hasta el fondo! ¡Que viva la prosa de Gil! ¡Que vivan los vivas a Gamés! Ah, Gilga se siente mejor.

Lean esto, sin anestesia, sin Tafil y sin Riopán: “Que vivan todas las luchas y las causas justas. Viva la Asamblea Nacional Popular. Viva el EZLN. Viva Morena”. ¡Esoo! Bien. A Miguel le faltó un viva importante: ¡Viva yooo! En el amplísimo estudio se escuchó un lamento: ay mis hijoos militantes sin miedo al ridículo. Este viva sí dejó a Gamés con los ojos de plato: “Viva el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes”. Y este otro, cuidado:

“Vivan Nadia Vera Pérez y Rubén Espinosa, asesinados en la Narvarte y difamados por el Gobierno del Distrito Federal”.

Gilga no quiere abandonar esta página del fondo sin gritar algunos vivas. Venga: “¡Vivan las neuronas! ¡Vivan la sinopsis y la sinapsis! ¡Viva el sentido común! ¡Vivan los dos dedos de frente! ¡Viva México! En fon.

La máxima de Stendhal espetó en el ático de las frases célebres: “Nadie en su vida puede escapar de una deplorable crisis de entusiasmo”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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