Opinión

Gritos reincidentes

 
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Gamés.

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en los gritos de placer. Qué, se puede pensar en cualquier cosa, ¿no? La noticia apareció en The Guardian y Gamés la pescó en las aguas francesas de L’Express.

En el Reino Unido un juez condenó a Gemma Wale a dos semanas de prisión por “comportamiento antisocial”. Las aventuras nocturnas de Gemma no dejaban dormir a sus vecinos. En repetidas y numerosas ocasiones, esta mujer venida (no empiecen) de Small Heath y avecindada en Birmingham gritaba de placer, gemía de regocijo y deleite llevada al paraíso por su compañero o por su compañera.

Cansado, insomne y quizá un tanto envidioso, a Gilga no le cuentan, un vecino denunció el placer ensordecedor de Gemma. El juez concluyó que la expresiva mujer era “culpable de gritar a las cinco de la mañana del 25 de enero de 2015 mientras hacía el amor”. Un amor que Gil imagina a toda orquesta, repleto de pliegues, una guerra sin cuartel, caricias de seda, piel de ángel, en fon.

Dilema
La justicia de su Majestad ha sido muy severa con Gemma aduciendo que se trata de una persona “reincidente”, alguien que antes cometió actos prohibidos de incivilidad. Gil considera que este hecho encierra una profunda injusticia. Caracho, se entiende que la flema inglesa logre amores silenciosos, actos durante los cuales puede escucharse el vuelo de una mosca, orgasmos ligeros como una pluma. Hay quienes se van y se vienen como un hilillo de agua corriente, pero a otros y a otras les ocurre el milagro de la culminación como si fuera la erupción del Vesubio.

Por esta razón, algunos hombres y algunas mujeres han recurrido al esparadrapo en la boca, a la palma de la mano sobre los labios (detengan su mente desaforada). Gran dilema filosófico: gritos de placer o silencio de iglesia en el templo del amor. ¿Usted por quién vota?: el gritón o la gritona; o bien, el estruendoso silencio que arrasa el espíritu de placer. Pobre Gemma, en otro tiempo la hubieran tratado como a Vanozza di Catenei, la gran cortesana amante de Rodrigo Borgia.

Cortesanas
Ha caído en las manos de Gil un libro de Alicia Misrahi: Sexo de mujer. Historias de burdeles, prostitutas, madames y alcahuetas publicado por la editorial Cahoba. Así se enteró Gamés de que en el año de 1490, en el registro oficial de Roma constaban siete mil prostitutas, más once mil de Venecia, sin contar a las numerosas prostitutas callejeras. Venecia era la Disneylandia del sexo en Europa. A finales del siglo XV y, sobre todo, en el siglo XVI, algunas mujeres empezaron a despuntar no sólo por su belleza sino también por su inteligencia y su cultura, se convirtieron en la sociedad italiana en el equivalente de las hetairas griegas. Se llamaban “cortesanas honestas” ennoblecidas por sus conocimientos. Gilga imagina esa Venecia como un griterío, algo así como un estadio lleno hasta el reloj de placeres y escándalos.

Libertinaje
En la mesa de novedades que Gil ha dispuesto en el amplísimo estudio para apilar los libros que aún huelen a tinta fresca, Gil encontró Los dominios de Venus, una flamante antología de novelas eróticas de los siglos XVII-XIX. La edición estuvo al cuidado de Mauro Armiño. El sello de esta obra es Siruela y probablemente la lectora y el lector tendrían que sacar dinero de su cuenta bancaria para comprar este ejemplar de 800 páginas.

Latouche, Mirabeau, Musset, Gautier, D’Argens, Louÿs, Sacher-Masoch. Que Sombras de Grey ni que ocho cuartos. Estas novelas le traen todas clase de fantasías, encuentros, sueños prohibidos. Quizá Gemma Wale vivía sola y su única compañía eran estas novelas que despertaron su imaginación libertina y abrieron la puerta de los gritos. En fon.

Sí, los viernes Gilga toma la copa con amigos verdaderos. Mientras los camareros traen las bandejas que soportan el Glenfiddich 15 años, Gamés pondrá a circular un aforismo notable de Cuauhtémoc Blanco, ese alcalde culto y generoso, por el mantel tan blanco: “Ahora sí me los chingué. Me los chingué y estoy muy feliz”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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