Opinión

Grecia

1
     

     

Grecia

Pues ya pasaron dos semanas de las elecciones, y creo que ya hicimos lo que se podía con la información que surgió de ellas. Mucho queda por decidirse en las siguientes semanas entre políticos, y mucho por hacer para todos en meses siguientes. Pero mientras estuvimos atendiendo lo nuestro, dejamos de lado algunos asuntos externos que son muy importantes, y que hay que revisar: Grecia, Rusia, Francisco, ya iremos cubriendo poco a poco cada cosa.

Primero, Grecia, porque urge. En esta semana, ese país tiene que encontrar cómo ponerse de acuerdo con sus acreedores, si quiere evitar una catástrofe económica. Como siempre ocurre cuando alguien tiene una deuda excesiva, abundan los que culpan a quien prestó por el problema, y por lo mismo proponen que no se pague para resolver el asunto. Esto suena bonito siempre, porque los que deben son muchos más que los que han prestado, hasta que uno recuerda que el dinero que se prestó viene de ahorradores, y entonces se da cuenta de que hay muchas personas en ambos lados de la ecuación, cada uno con sus familias, necesidades, sueños, y lo que usted guste.

El origen de la gran deuda de Grecia está en un déficit permanente de su gobierno. Desde 1995, que es cuando Eurostat publica sus datos, el gobierno griego ha estado en déficit permanente. El mínimo que tuvieron fue de 3.5 por ciento del PIB, y el máximo de casi 16 por ciento. En promedio, 8 por ciento del PIB de déficit cada año. Dicho de otra forma, uno de cada 12 euros gastados por Grecia durante los últimos 20 años han provenido de alguien que les prestó, y no de su capacidad productiva. Culpar de eso a los que prestaron, insisto, suena bien, pero me parece absurdo. Los puede uno acusar de irresponsables, creo, porque no se dieron cuenta antes de la incapacidad de pago de Grecia, pero no de estar abusando de ese país. Si alguien abusó de los griegos, fueron ellos mismos, a través de sus políticos, claro.

Ahora no queda mucho por hacer, porque corregir ese tipo de excesos no es sencillo. Primero, tendrían que reducir sus gastos en ese 8 por ciento cada año, nada más para no seguirse endeudando. Y luego, en otro tanto igual para pagar en 20 años, si las tasas de interés son bajas. Pero achicar en 16 por ciento del PIB el gasto del gobierno, que es el gran gastador en Grecia, va a ser una tragedia que se suma al casi 25 por ciento del PIB que ya han perdido.

Y cuando observa uno en dónde puede reducirse el gasto, la cosa se pone peor. El gobierno de Grecia gasta mucho porque tiene un compromiso inmenso en pensiones. De acuerdo con el reporte de la OCDE de noviembre pasado, Grecia gasta casi 26 por ciento del PIB en welfare, que incluye pensiones a jubilados (14.5 por ciento), apoyos a trabajadores activos (3 por ciento), salud (6.6 por ciento), servicios sociales (1.3 por ciento). ¿A quién quiere usted quitarle el dinero para pagar? Lo que haga, será calificado de inhumano por muchas personas. Si no lo hace, Grecia tendrá que salir del euro, tener hiperinflación, y dejar de pagar a todos muy rápidamente.

No hay una solución simple. Ya los acreedores redujeron la deuda de Grecia hace unos años, a cambio del compromiso de reducir gastos. Los griegos no cumplieron, y ahora quieren más ayuda. Para los responsables de la estabilidad europea, el riesgo es elevadísimo, porque no es sólo Grecia la que gasta de más. España gasta 27 por ciento del PIB, Italia 28, Francia 31 por ciento del PIB en este mismo renglón. A duras penas la van llevando, pero si ven un hueco, también van a pedir que se les perdone deuda. Y entonces la hiperinflación será del euro, y la tragedia ya no será griega, sino europea. A elegir entre males, pues.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Renovación institucional
El futuro del sistema
El futuro de la izquierda