Opinión

Grecia quedó atrapada en una eurotrampa

 
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Grecia (Bloomberg/Archivo)

En un nuevo Documento de Investigación Brookings, los economistas Yannis Ioannides y Christopher Pissarides hablan sobre la forma en que la falta de reforma estructural ha afectado a la productividad y la competitividad en Grecia (el documento está disponible aquí: brook.gs/1NuU7nt).

No tengo motivos para dudar que haya cosas importantes que deberían cambiar, y que Grecia estaría mucho mejor si el país de alguna forma pudiera romper las barreras políticas que le están impidiendo hacer estos cambios.

Pero sostendría que es muy, muy equivocado señalar factores que están limitando la productividad en Grecia y después afirmar que esos factores son la “causa” de la crisis griega. La baja productividad supone un precio para cualquier economía; normalmente no crea (ni tiene por qué crear) una crisis financiera y una enorme depresión deflacionaria.

Consideremos, por ejemplo, una comparación entre Grecia y Polonia. Este último país, como Grecia, existe en la periferia de Europa, y pese a ello está fuertemente vinculado con el resto de la economía del Continente.

Polonia también es un país con relativamente baja productividad para los estándares del noroeste de Europa.

Pero no ha tenido una crisis estilo griega, ni en realidad crisis alguna. Más bien, Polonia ha ganado fuerza en medio de la turbulencia de los últimos años.

¿Cuál es la diferencia? La principal respuesta, sin lugar a dudas, es el euro. Al adoptar el euro, Grecia primero trajo un enorme influjo de capital, y después terminó en una trampa, incapaz de lograr una necesitada devaluación real sin una deflación increíblemente costosa.

Cada vez que alguien afirma que los problemas de Grecia realmente están del lado de la oferta, uno no debería preguntarse si el país tiene problemas ofertistas (que sí los tiene), sino por qué llevarían a un colapso.

Grecia parece tener aproximadamente 60 por ciento de la productividad de Alemania, lo que significa que debería tener salarios reales de apenas alrededor de 60 por ciento de los de Alemania. No debería tener una tasa de desempleo del 25 por ciento.

Twitter:@NYTimeskrugman

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