Opinión

Grecia, ¿nuevo rescate?

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Grecia

“Yo, sin duda y a título personal, no lo apoyaría”. Esta frase la pronunció Christine Lagarde la semana pasada en una entrevista con Bloomberg, haciendo referencia a los señalamientos de algunas autoridades griegas de que Grecia no podría hacerle frente a los pagos de deuda que tiene previstos para mayo y junio.

A principios de este mes, Grecia hizo el mismo anuncio. Se estaba quedando sin dinero y no podría pagar el vencimiento que tenía con el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, el pago se dio. La amenaza actual parece ser un intento de las autoridades griegas de posponer el pago todo lo posible o lograr mejores condiciones, tema que se discutirá el jueves en la reunión del Eurogrupo en Riga. El riesgo de incumplimiento sin duda existe. De incumplir, Grecia estaría en el mismo grupo que Zimbabue y Somalia, países que han incumplido sus pagos al FMI.

La deuda pública griega representa aproximadamente 180 por ciento del PIB. Ahora, la difícil situación fiscal en Grecia no es novedad. En 2010 se hizo evidente que los créditos que había recibido Grecia, casi en los mismos términos en los que se le prestaba a Alemania, eran impagables o estaban cerca de serlo. Vino el primer rescate, acreedores privados y el FMI decidieron prestarle, a pesar de que ya se veía que las condiciones para el servicio de la deuda no eran prometedoras. Se implementaron políticas de austeridad, recortes al gasto público de hasta 35 por ciento, que la sumieron en una profunda recesión, alcanzando una tasa de desempleo de hasta 28 por ciento. Con estos ajustes ha logrado transformar su déficit primario (déficit antes de intereses) a un superávit.

Con la llegada al poder de Alexis Tsipras, el escenario se complicó. El primer ministro ha dicho en repetidas ocasiones que no va a mantener el programa de austeridad que está frenando a la economía griega. Ya se han retrasado varias privatizaciones que estaban en camino, pero aún no se han hecho las reformas al sistema de pensiones ni al mercado laboral que la Unión Europea había demandado. Personajes importantes en el gabinete están presionando al primer ministro para que no ceda en sus demandas, proponiendo incluso la salida del euro.

¿Qué opciones tiene el gobierno griego? Grecia puede incumplir el pago de su deuda, con lo que se incrementarían las probabilidades de una salida del euro. Esto no sería una buena noticia para nadie, ni para Grecia. Grecia podría regresar al dracma, pero la única forma de que con esto mejorara su situación económica sería si Grecia produjera bienes internacionalmente competitivos y no es el caso. Más bien podríamos esperar una situación más compleja, pudiendo llegar a los controles de capitales. Para la Unión Europea la salida de Grecia podría desestabilizar más a la región, generando incertidumbre y volatilidad. Grecia está buscando recursos donde puede. No se descartan recortes en el pago de pensiones y salarios en el corto plazo. Incluso, recientemente reclamó a Alemania 300 mil millones de euros como compensación por daños ocasionados durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué opciones tiene el FMI? El Fondo puede insistir en no negociar y llevar a Grecia al límite. La posición actual del Fondo es que Grecia tendrá que pagarles, independientemente de con quien se endeude, pero también ha señalado que está dispuesto a conversar.

Grexit o no, Grecia y el FMI se tendrán que sentar a negociar. El FMI tendrá que ceder en algunas de sus condiciones y Grecia tendrá que relajar sus exigencias y asumir compromisos. De lo que no cabe duda es que la salida será dolorosa.

La autora es profesora de Economía en el ITAM e investigadora de la
Escuela de Negocios en Harvard.

Twitter: @ValeriaMoy

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