Opinión

Granos: riesgos de las buenas cosechas


 
De acuerdo con las estimaciones más recientes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), del Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) y del Grupo Consultor en Mercados Agrícolas (GCMA), para el año agrícola 2013, que combina parte del ciclo otoño-invierno 2012/2013 y el primavera-verano, se anticipan buenas cosechas de los principales granos (maíz, trigo y sorgo) y oleaginosas (soya).
 
 
Se estima que la producción mundial de maíz alcanzará 960 millones de toneladas, 12% más que la proyectada a principios de año. Estados Unidos registraría la mayor cosecha de los últimos tres años, así como otros países productores, como Ucrania, Argentina y Brasil. La producción mundial de trigo, estimada en 689 millones de toneladas, sería la segunda más elevada en 10 años y 6.4% mayor a la de 2012.
 
 
Una situación similar se anticipa para el sorgo (en Estados Unidos la producción aumentaría casi 60%) y la soya (incremento de 7% a nivel mundial).
 
 
En el caso de México, las perspectivas también son favorables. Para 2013 se prevé una producción de maíz de entre 21.2 (GCMA) y 22.4 (SIAP) millones de toneladas, en comparación con 21.5 millones en 2012. Sinaloa aportaría 4 millones de toneladas, con lo que se encaminaría hacia su promedio histórico de 4.5 millones, después de la helada de 2011 y de la baja disponibilidad de agua en las presas durante el año pasado. De trigo se producirían 3.8 millones de toneladas, 15% más que 2012, y de sorgo entre 6.4 y 7 millones, lo que en ambos casos implicaría una reducción de las importaciones.
 
 
En soya se estima alcanzar una cosecha récord (250,000toneladas), 11% más que en el año previo.
 
 
Sin duda el factor de mayor relevancia para esa favorable perspectiva ha sido el clima. No sólo se regularizaron las lluvias, sino que no se presentaron fenómenos climatológicos adversos que incidieran en las cosechas, a pesar de la sequía en los primeros meses del año.
 
 
La mayor producción también sería resultado de los elevados precios que se registraron desde 2011, lo que indujo mayores inversiones en el sector e incrementos de las superficies sembradas.
 
 
No obstante, desde mediados de 2012 se ha observado una baja generalizada de los precios. En el caso de México, en julio el precio del maíz blanco disminuyó 10% a tasa anual, el del amarillo 17, el de los trigos entre 6 y 15, el del sorgo 15, y el de la soya más de 20%.
 
 
De acuerdo con los futuros de precios, dicha tendencia se acentuará sustancialmente en los próximos meses. Ese buen panorama productivo no está exento de riesgos. A corto plazo, la combinación de una mayor producción y menores precios complicará la comercialización de los granos en diversas zonas del país y, en términos netos, podría significar menores ingresos para los productores. Ello, como ocurre de manera recurrente, presionará la necesidad de recursos fiscales y a una permanencia de subsidios, sin que éstos se refocalicen; en particular, para el caso del maíz.
 
 
Dados los pronósticos de producción y precios, los subsidios a la comercialización del maíz (directos, ingreso objetivo y a las coberturas) podrían alcanzar 6,000 millones de pesos en el año, con lo que los apoyos totales sólo a ese producto rondarían los 10,000  millones, 16% del presupuesto al campo.
 
 
A mediano plazo, los riesgos se asocian a un abandono relativo de la cultura de la prevención tanto en prácticas de agricultura sustentable como de un menor aseguramiento. Otro riesgo es retroceder en las estrategias de reconversión productiva, en especial, en la diversificación geográfica de la producción de maíz blanco (de Sinaloa al sur-sureste); de maíz blanco hacia maíz amarillo (en el primero México es superavitario, mientras que del segundo importamos de 8 a 9 millones de toneladas al año); de maíz a oleaginosas, sobre todo en el noroeste del país; y de trigo a productos perennes. Ojalá la coyuntura positiva no provoque que cedamos terreno en el cambio de fondo del sector.
 
 
 
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