Opinión

Gran subasta

Gil leyó esto del gran mercado de los objetos: un mueble badminton Cabinet del siglo XVIII, vitrina florentina de ébano con incrustaciones de amatistas, ágata, lapislázuli y otras piedras preciosas, fue subastado en 36 millones de dólares en el año 2004. El Códice Leicester de 1504, tratado sobre hidráulica y astronomía de Leonardo Da Vinci, consta de 36 folios e incluye dibujos, este libro objeto se subastó en el año de 1994 en 30 millones 800 mil dólares.

El vestido blanco que luce Marilyn Monroe en la película "La tentación vive arriba", de 1955, se subastó en cuatro millones 600 mil dólares en el año 2011. Una botella de vino Cheval Blanc de 1947 se subastó en 300 mil dólares en el año de 2010.

Diez centímetros de la colilla de un puro que arrojó al suelo Winston Churchill en 1941 cuando se dirigía a una reunión urgente de gabinete, se subastó en siete millones de dólares en 2010. Un colmillo que supuestamente le fue extraído a Napoleón en 1817 costó siete millones en una subasta del año 2010. Un mechón de pelo de Elvis Presley se vendió en 20 mil dólares en el año de 2005.

Como usted se habrá dado cuenta, los objetos no sólo tienen historia sino que cobran vidas extrañas cuando cuentan distintas tramas de su historia. Aigoeeei.

Nuevas subastas

Los totopos que no terminó de engullir Álvaro Obregón antes de que lo mataran a balazos. ¿Quién da más? Preciosos, triangulares, pétreos. Dos millones a la una, dos millones a las dos, dos millones a las tres. Vendido a Gil Gamés en dos millones de pesos.

La piedra pómez con la que Liópez se lava la cara todos los días, 80 mil pesos legítimos. ¿Quién da más? Auténtica, la única piedra pómez con la cual se frotó Liópez minutos antes de ser elegido presidente legítimo. A la una, a las dos, a las tres. Vendido a Gil Gamés en 80 mil pesos.

Los auténticos alfileres con los que Carlos Salinas dejó prendida la economía mexicana en el año de 1994 y que Ernesto Zedillo desprendió de su lugar, un millón de pesos. ¿Quién da más? Esos alfileres de Salinas y Zedillo no son cualquier cosa pues ocasionaron la mayor crisis financiera del México moderno. Un millón a la una, un millón a las dos, un millón a las tres. Vendidos los alfileres a Gil Gamés en un millón.

El teléfono en el cual el expresidente Fox le dijo a Fidel Castro “comes y te vas”, dos millones de pesos. ¿Quién da más? Se trata del teléfono en el cual se cometió la mayor estupidez diplomática mexicana de la segunda mitad del siglo XX. Dos millones a la una, dos millones a las dos, dos millones a las tres. Vendido a Gil Gamés.

La obsesión con la cual el expresidente Calderón procedió para instalar su discurso de guerra, dos millones ochocientos mil pesos. ¿Quién da más? No es cualquier obsesión, se trata de la causa de 70 mil muertos. Dos millones ochocientos a la una, dos millones ochocientos a las dos, dos millones ochocientos a las tres. Vendida la obsesión del expresidente Calderón a Gil Gamés en dos millones ochocientos.

Amigos verdaderos

Gil quedó muy gastado después de la gran subasta en la cual participó con éxito rotundo. Luego de esos golpazos de adrenalina se avecinaba el viernes con amigos verdaderos.

Mientras los camareros se acercan con las bandejas que sostienen Glenfiddich 18, sí, señoras y señores, 18, en todo hay una evolución, Gil pondrá a circular esta frase de Faulkner en el mantel tan blanco: “La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX