Opinión

Graco vs. Cuauhtémoc

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Cuauhtémoc Blanco tomó protesta como presidente municipal de Cuernavaca. (Edmundo Salgado)

El conflicto entre el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, y el nuevo alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco, nos recuerda por qué el problema de seguridad no se puede resolver en México. Este pleito callejero entre Graco y Cuauhtémoc también resalta que el problema de la violencia en México no se resolverá inyectando más recursos o promoviendo más reformas penales, o capacitando policías. El problema es la irresponsabilidad de los políticos, la política y los partidos políticos.

Hay un claro vacío jurídico, y los legisladores se rehúsan a aprobar leyes que permitan que el gobierno federal y los estatales puedan en una forma clara y contundente intervenir ciudades o municipios controlados por el crimen organizado y plagados por la violencia. Ante amenazas contundentes, la mayoría de las democracias en el mundo, en situaciones excepcionales, pueden hacer uso de legislación excepcional, para enfrentar amenazas excepcionales.

Pero en México existe desconfianza en los gobernantes y cómo usarían la legislación que les daría poderes especiales, como la creación del Mando Único, pues fácilmente podrían abusar para perseguir antagonistas políticos.

Pero el no tener legislación que avale no sólo el Mando Único, sino cómo debe y quién (el Ejército, Marina, Policía Federal y estatal) interviene constitucionalmente municipios controlados por el crimen organizado, permite a presidentes municipales, criminales, corruptos, amenazados o incompetentes, defenderse de incursiones del gobierno federal o estatal.

Esto nos lleva al conflicto político y la inseguridad en Morelos.

De acuerdo con el Atlas de Inseguridad y Violencia en Morelos, editado por la Universidad Autónoma de ese estado, la cifra negra de delitos denunciados pero que no se han investigado es de 92.7 por ciento. También se destaca que para 68 por ciento de los morelenses es el tema de inseguridad el que más preocupa.

De nuevo el estado de Morelos es nota internacional por el asesinato de la alcaldesa de Temixco, Gisela Mota, horas después de haber asumido el cargo prometiendo que enfrentaría el crimen organizado que acecha a ese municipio.

Por eso las acusaciones del gobernador Graco Ramírez en contra del también nuevo alcalde de Cuernavaca y un desastre en potencia, Cuauhtémoc Blanco, de que “detrás de este deportista muy reconocido hay gente que quería aprovechar la circunstancia de su inexperiencia política para poder volver aquí”, podrían justificar la implementación del Mando Único por decreto en 15 municipios de la entidad, incluyendo Cuernavaca. El gobernador proporciona detalles. En conferencia de prensa, Graco Ramírez dijo que “está Federico Figueroa, un señor que es hermano de Joan Sebastian y que es conocido por su vinculación con grupos delincuenciales. Se lo dije yo a Cuauhtémoc: se sorprendió, titubeó y no supo responderme exactamente”. También detalla Ramírez la reacción del 'deportista' Blanco, cuya actitud “fue grosera y no comprende la magnitud del combate a la delincuencia organizada”, explicó en un tuit.

Pero Cuauhtémoc Blanco, que no explicó en detalle su decisión de no aceptar el Mando Único, podría argumentar que el Mando Único Policial en Morelos recibió 194 quejas de violaciones a los derechos humanos hasta noviembre de 2015 y en 2014 fueron 259 quejas.

Lo que sí hace el presidente municipal Cuauhtémoc es subrayar que la posición de Graco Ramírez es una persecución política en contra de él y el Partido Social Demócrata –que básicamente puso en vergüenza al gobernador y al PRD por haber perdido el municipio de Cuernavaca.

Para muchos este conflicto tiene que ver con la izquierda dividida del país. Para otros es un conflicto de Ramírez contra Blanco.

Los magistrados tendrán que definir quién tiene la razón, ya que el municipio de Cuernavaca llevó esta controversia ante la Suprema Corte.

Lo responsable sería que el gobernador o el presidente municipal presentaran pruebas de sus acusaciones.

Pero más allá de lo que decida la Corte, los grandes perdedores seguramente serán los pobladores de Cuernavaca y, claro, la clase política. Lo que nos recuerda el conflicto Graco contra Cuauhtémoc es la irresponsabilidad de los políticos ante la inseguridad que se vive en México y la mezquindad con que se discuten estos temas. Además nos recuerda de la incapacidad de los gobiernos federal, estatal y municipal para proteger a los mexicanos de los criminales y reducir la violencia.

Twitter: @Amsalazar

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