Opinión

Google estrenó oficinas en México y esto es lo que me inquieta

 
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Terraza de la oficina de Google en México.

Se ubica en la calle de Montes Urales, en Las Lomas. A media cuadra de Paseo de la Reforma. Es un edificio discreto frente al que sin referencias uno puede pasar de largo. No obstante, es un edificio completo sólo para Google en la mejor zona de la ciudad de México.

Adentro dan masajes. Quien haya sido sometido a estrés puede ser aliviado por unas suaves manos que ablandarán su espalda en un pequeño cuarto con detalles de madera.

Todo huele a nuevo. Hay un salón del tamaño de uno de clases, pero sin muebles. Ideal para yoga o meditación.

Sí, claro, hay gimnasio y vestidores separados para hombres y mujeres.

También, una pequeña pared ondulada, con protuberancias para trasladarse de un lado a otro escalando sobre ella. Vi muchos colores, pero no vi resbaladillas o columpios.

También abundan los veinteañeros y treintañeros, pero lo que me inquieta es que en estas oficinas mexicanas no percibí que abunden los mexicanos.

Evitemos malinterpretaciones. Defiendo la inmigración. En este país, el Inegi establece que apenas el 1.0 por ciento nació afuera. La delegación Miguel Hidalgo destaca porque ese porcentaje se eleva a 5.0 en su demarcación.

Si Estados Unidos es rico, es por el talento que atrajo. Ojalá atraigamos a más personas.

Pero tomemos el caso de J, una chica bonaerense que ronda los 30 años de edad.

Ella sabe de tráfico en internet. Tiene los números en la cabeza, pero quizá eso sea lo menos relevante.

Ella sabe preguntar para entender las necesidades de su interlocutor y seguramente puede hacerlo en más de un idioma. Frente a ella en la mesa generalmente tiene a quienes toman decisiones en grandes compañías. Hábiles individuos que podrían detectar en ella novatez o una mala preparación.

Pero pasa lo contrario, ella provoca crecientes ingresos de publicidad para Google en México, un país al cual ella pidió ser trasladada.

Varios muy hábiles mexicanos trabajan junto a ella. No hay duda.

El punto está en saber si quienes dirigen las universidades mexicanas están al tanto de los perfiles que requiere Google, para así entregarle gente competitiva.

Me queda claro que la argentina Torcuato Di Tella, sí. Sólo tuve que hacer una búsqueda en Linked In, que incluyó las palabras Google y Torcuato Di Tella, para obtener una larga lista de individuos que entrenados por esa escuela, trabajan o trabajaron para Google.

Uno de ellos presume una certificación en neuromarketing.

En la citada universidad, Estanislao Bachrach, graduado de un posdoctorado en biología molecular en la Universidad de Montpellier, ofreció un programa sobre la materia.

Entonces entendí lo de J, quien entrena a un joven connacional quien, discreto, por el momento sólo presencia los encuentros de la bonaerense con directivos.

Está bien que nuestras universidades enseñen mecatrónica e ingenierías para trabajar en plantas automotrices, un sector que ofrece baja rentabilidad a sus accionistas, quienes siempre buscan bajos costos. Sus graduados obtendrán empleos.

Ojalá propicien la generación de personas que entiendan el nuevo comportamiento humano y disfruten una vida de retos para aplicar su conocimiento innovando. Así, Google obtiene una rentabilidad gigante de 70 por ciento sobre sus ingresos.

Así Google estrena edificios que debe llenar de talento. Talento que será contratado por el director de la empresa en México, Lino Cattaruzzi, graduado por la Austral, en Argentina.

Twitter: @ruiztorre

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