Opinión

Golpes del espionaje fiscal y periodístico para Obama

La prensa estadounidense señalaba ayer, y con razón, que el presidente Barack Obama podría encontrarse en una de las peores semanas de su mandato, pues le han estallado con fuerza los escándalos del espionaje fiscal y periodístico desarrollado por su gobierno, a los que se suma el expediente abierto del ataque islamista al consulado en Bengazi, Libia, donde murió en 2012 el embajador Christopher Stevens.
 
Del último caso ya se habló mucho, sin que hasta ahora las investigaciones legislativas hayan podido determinar, fehacientemente, que el Departamento de Estado, el Pentágono o la CIA dejaron morir a Stevens en el emblemático 11 de septiembre. Más bien se adivina en la insistencia de los republicanos el deseo de hallar un 'Watergate' que de alguna forma hunda a Obama y, sobre todo, que inhabilite a la excanciller Hillary Clinton para la campaña electoral de 2016, ya que según los sondeos la exabogada de Chicago luce como favorita de la clase 'liberal' para suceder a Obama en la Casa Blanca.
 
Lo que los opositores no señalan es que Stevens fue en cierta forma víctima del monstruo que creó en nombre de Washington con su entusiasta apoyo al levantamiento contra Muamar Kadhafi; igual que ahora ocurre en Siria, cientos de yijadís veteranos de Irak y Afganistán arribaron al país del Magreb y al terminar la lucha se establecieron en Bengazi, donde el consulado y la CIA los vigilaban hasta que facciones fuera de control decidieron atacarlos.
 
Respecto al Servicio de Recaudación Interna (IRS), que dirige el comisionado en funciones Steven T. Miller, The Washington Post afirmó que su espionaje ilegal de los últimos 2 años no sólo se enfocó en organismos 'patrióticos' de Cincinnati, Ohio, cercanos al Tea Party -la ultraderecha del Partido Republicano y de donde han salido aspirantes a la candidatura presidencial como los senadores Rand Paul y Ted Cruz-, sino también en grupos que por su carácter no lucrativo solicitaron quedar exentos de impuestos en El Monte y Laguna Niguel, California.
 
Sorprende
 
Sorprende que el IRS haya cargado su mano sobre el Tea Party hasta bloquear prácticamente sus trámites para operar dentro de la ley; no obstante, cabe destacar que la proliferación de organismos políticos es una de las consecuencias del fallo de la Suprema Corte que en 2010 abrió las puertas del financiamiento electoral sin límites para todos los grupos o 'comités de acción política' simpatizantes de los 2 grandes partidos del país.
 
Miller había hecho un buen trabajo apretando las tuercas de los paraísos fiscales. Apenas la semana pasada, recuerda The Washington Guardian, el IRS se había coordinado con los servicios de Australia y del Reino Unido para asestar un golpe a los evasores multimillonarios en Singapur, las Islas Vírgenes Británicas, las Caimán y Cook. Ahora su cabeza pende de un hilo y fue exigida por el senador Marco Rubio; también está en la cuerda floja Lois Lerner, directora de la División de Regímenes Especiales de la dependencia, quien sin embargo "es una funcionaria de carrera que sólo podría ser removida del cargo siguiendo los procedimientos normales del servicio civil".
 
Por supuesto que también es muy preocupante -y motivo de un espacio más amplio- el caso del espionaje del Departamento de Justicia sobre la agencia AP, del que ayer se apartó su titular, Eric Holder, con el argumento de un posible conflicto de intereses. Lo cierto es que en secreto, sus sabuesos obtuvieron 2 meses de registros telefónicos de periodistas en Washington, Nueva York y Hartford, como parte de las investigaciones efectuadas durante un año acerca de la filtración de datos clasificados sobre un complot fallido de El Kaida en Yemen.
 
Aquí lo que resalta es, una vez más, el alcance del espionaje interno en nombre de la 'guerra contra el terrorismo', desencadenado luego del 11-S y de la aprobación de la Ley Patriota de George W. Bush, que aplastó, dicen sus criticos, las libertades individuales y el derecho a la privacidad de los estadounidenses.
 
Carl Bernstein, autor con Bob Woodward de los reportajes que destaparon el Watergate, opinó que es 'imperdonable' lo hecho por el gobierno federal a una de las principales agencias noticiosas del mundo. Pero no hay de qué sorprenderse, tomando en cuenta que dicho gobierno es el que más ha perseguido a los periodistas, al tiempo que busca obligar a que Google, Dropbox y Facebook abran 'puertas traseras' para espiar las comunicaciones de sus usuarios.