Opinión

Golpear sin razón

 
1
 

 

IPN

Una de las formas de intentar sacar al adversario político del escenario de la lucha es generándole un conflicto que pudiese crecer al grado de convertirse en la bola de nieve imparable capaz de hacerlo desaparecer de la contienda de forma definitiva. Esto que se llama 'conflicto artificial' y que nace de la existencia real de un descontento o de una necesidad que puede ser subsanada mediante un acuerdo simple, o un diálogo institucional entre las partes afectadas, es capaz de crecer de forma descomunal, enredarse y mezclarse con otros temas y asuntos, al grado de terminar siendo parte de agendas externas, totalmente ajenas al problema original planteado.

Es esto lo que sucedió en el paro estudiantil generado al interior del Instituto Politécnico Nacional, donde después de un prolongado conflicto hace dos años que produjo la renuncia de la entonces directora Yoloxóchitl Bustamante y la llegada de Enrique Fernández Fassnacht, con la consiguiente convocatoria al Congreso Nacional Politécnico en un intento por redefinir las formas de organización educativa de la institución en su conjunto, éste se reactivó con la parálisis de la institución precisamente cuando se estaba a unos cuantos pasos del inicio del Congreso.

La causa circunstancial del conflicto fue la resolución aparecida en el Diario Oficial de la Federación donde el IPN se adscribe orgánicamente en el marco de las unidades administrativas y órganos desconcentrados de la SEP, pero más aún la aparición en la cuenta de Twitter del secretario Nuño del comunicado en donde se expresa que: “Por instrucciones del Presidente @EPN, el @IPN_MX queda adscrito a la Oficina del Secretario de Educación Pública”. Esto supuso un cambio de adscripción del Politécnico desde la Subsecretaría de Educación Superior, a la cabeza misma de la Secretaría. Más allá de la utilidad o inutilidad de la medida, la posibilidad de mantener los canales de comunicación entre la comunidad politécnica y la SEP estuvo siempre garantizada a través de los medios existentes y más aún en función del compromiso existente para llevar adelante el Congreso Politécnico.

La chispa generada por un real o ficticio cambio de adscripción del Politécnico fue suficiente para reactivar la estrategia de los golpistas dentro y fuera del gobierno, en un intento por avivar las llamas de aquellos que buscan nuevamente cabezas que puedan ver rodar para beneficio de sus patrocinadores. Desde los que insisten en convertir al Politécnico en un espacio sin control académico alguno, para llevarlo al terreno de la militancia política extrema que beneficia a partidos en campaña, pero en nada a la preparación de los estudiantes, hasta aquellos otros ubicados en las entrañas del sistema y que ven esto como una buena oportunidad para meterle el pie a un posible candidato a la presidencia de la República. En ambos casos se trata de elementos dispuestos a reventar el ciclo escolar a cambio de una ganancia política inmediata.

La reiterada propuesta de Aurelio Nuño para resolver el conflicto desarmando uno por uno los argumentos mediante los cuales suponen los liderazgos estudiantiles se pretende excluir a la comunidad politécnica de la toma de decisiones, y una negociación con cada grupo en particular para desconectarlo de su patrocinador político, ha conseguido hacer regresar a las aulas a la mayoría de los estudiantes politécnicos. Golpear sin razón sólo para aprovechar el clima electoral o el inicio anticipado de la carrera hacia 2018 es parte de la perversión de un sector de la clase política dispuesto a sacrificar de nuevo a estudiantes en aras de un ilegítimo proyecto golpista. Afortunadamente el golpe no funcionó, al menos en esta ocasión.

Twitter: @ezshabot

También te puede interesar:
Gobernadores sin límite
Debido proceso
Demócratas y republicanos