Opinión

Golpe histórico

Nadie puede regatear el gran triunfo que significa para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto la captura del capo Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo. Fue un triunfo de la justicia, de la inteligencia, pero sobre todo fue un triunfo moral.

Con la caída de Guzmán Loera se disipan las dudas que algunos tenían en Estados Unidos -y en México mismo- sobre el compromiso del gobierno de Peña Nieto en el combate al narcotráfico en todas sus expresiones. Era una afrenta pendiente para el Estado mexicano, pero que no ha terminado.

Aún nos falta saber muchas. Hoy debe haber muchos funcionarios, exfuncionarios, policías, expolicías, militares, marinos, empresarios, periodistas, etcétera, preocupados por todo lo que pueda decir El Chapo ahora que ya está en la cárcel.

No se puede entender la fuga del principal narcotraficante de México con tal facilidad, sin un solo rasguño, de uno de los penales federales de alta seguridad, sin la complicidad de varias personas, dentro y fuera de la cárcel, dentro y fuera del gobierno.

Las investigaciones arrojan que por lo menos 71 personas estuvieron involucradas en la fuga de El Chapo Guzmán. Salió de la celda 307 del módulo 3 de Puente Grande escondido en un carro de lavandería, entre sábanas sucias. Pasó por seis puntos de revisión, ascendió tres pisos y llegó al estacionamiento. Luego, salió en un vehículo de recolección.

Leonardo Beltrán Santana, entonces director de Puente Grande, fue encarcelado. Además, existe un expediente en manos de investigadores de Estados Unidos donde se habla de la posible participación de Miguel Ángel Yunes, expriista y ahora panista, en la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, cuando era Subsecretario de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Seguridad Pública en el de Vicente Fox.

Falta por determinar si el gobierno de México entregará a El Chapo a Estados Unidos, en caso de que solicite su extradición. Algunos piensan que es lo mejor que podría hacer, antes de arriesgarse a una nueva fuga. Esto no se ha acabado.

Por cierto...

Otro asunto sumamente caliente es el de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, donde han sido localizado 20 cadáveres enterrados en fosas clandestinas, en los últimos días.

La Fiscalía General del Estado de Jalisco detuvo a Gerónimo Ibarra Alcaraz, alias El Momia, de 23 años, un sicario del Cartel de Jalisco Nueva Generación, quien también reveló la ubicación de una casa de seguridad en la que fue decomisada más de una tonelada de marihuana y casi 50 kilos de metanfetamina en Tlajomulco.

En cuanto fue capturado El Momia, una docena de policías municipales simplemente desaparecieron. Él personalmente se encargaba de pagar los sobornos a la policía municipal. No es algo nuevo que a Tlajomulco de Zúñiga se le considere como el “tiradero” de cadáveres de la zona metropolitana de Guadalajara.

En el sexenio del exgobernador Emilio González, la mayoría de los cuerpos encobijados, encajuelados o simplemente ejecutados se hallaron en Tlajomulco, gobernado por el entonces perredista Enrique Alfaro Ramírez, excandidato a gobernador y hoy ‘el líder moral’ de Movimiento Ciudadano, y quien siempre guardó silencio sobre lo que ocurría en su municipio. ¿Será que Enrique Alfaro Ramírez no pierde la esperanza de volver a ser candidato a gobernador de Jalisco?

Hasta el miércoles.

Twitter: @cachoperiodista