Opinión

Gobierno corporativo y crecimiento económico

Daniel Calleja Pinedo*

Durante los últimos quince años, la complejidad del actual entorno de los negocios ha introducido al concepto de Gobierno Corporativo, marcos de control y procesos de gestión de riesgos como algunos de sus principales elementos. Lo anterior, debido a eventos inesperados como el caso Enron, en 2001, que propició grandes y diversos cambios en el ámbito regulatorio de las empresas en su búsqueda por gestionar proactivamente los riesgos de la organización.

En nuestro país, el concepto de Gobierno Corporativo también se ha fortalecido entre los empresarios mexicanos. La institucionalización de las empresas ya no es solamente una buena práctica, se ha convertido en una herramienta indispensable para la permanencia y crecimiento de los negocios.

De acuerdo a los análisis al interior del Comité Técnico Nacional de Gobierno Corporativo del IMEF, de cada 400 nuevas empresas que se crean en México, sólo el 10 por ciento sobrevive a los primeros 3 años; 5 por ciento permanece por más de 10 años y cuando se integra el concepto generacional, sólo 60 por ciento de las empresas sobreviven a una segunda generación, y de esas, el 15 por ciento trasciende hasta la tercera.

Los factores que influyen sobre este fenómeno son múltiples, algunos contingentes, pero el principal es la falta de un rumbo claro y de capacidad para adaptarse al cambiante entorno, y lo más importante, carencia de un mapa de ruta que guíe al capitán del barco hacia el puerto deseado.

Ciertamente, las demandas del día a día son enormes, sobre todo para el pequeño y mediano empresario carente de estructura y sin un plan armado. Las preocupaciones de las Pymes giran en torno a la negociación con proveedores, clientes, pago de nómina, impuestos, etc., restando atención a las decisiones y acciones para llevar al negocio hacia los objetivos de crecimiento y rentabilidad más allá del fin de mes.

Existen pilares que facilitan el camino, entre los cuales se destacan la planeación estratégica del negocio, la conducción responsable incluyendo controles y procesos que aseguren la eficiencia y eficacia en lo que se hace, así como los conceptos de rendición de cuentas, la equidad con inversionistas y la transparencia en los negocios.

Cuando se logran conjuntar todos estos ingredientes, realmente se puede pensar que el negocio podrá alcanzar sus objetivos definidos. Pero lo más importante es que estas prácticas no son sólo para las grandes empresas, por el contrario, quienes más lo necesitan son las pequeñas y medianas para apuntalarlas en su desarrollo y consolidación.

El Gobierno Corporativo es un sistema de gestión que incorpora todos estos conceptos y clarifica los objetivos del negocio evitando mezclarlos con los intereses particulares del dueño o inversionistas. Esta es su principal virtud que alimenta la estrategia, el cumplimiento y el control, bajo principios éticos y responsables que garanticen que todos los grupos de interés del negocio reciban lo que es justo.

Nuestra actual realidad de pobre crecimiento económico, estimado por el IMEF en 3 por ciento anual, tiene en las reformas estructurales que vive el país, una ventana de oportunidad que dinamizará múltiples y variados sectores y el papel del gobierno corporativo será fundamental como mecanismo para generar valor de manera responsable y para impregnar a las firmas de una cultura ética, responsable, transparente y de rendición de cuentas.

Hoy día, las empresas no pueden limitarse a seguir el manual de supervivencia, necesitan ampliar su visión para elevar la competitividad, madurar sus estructuras y abrirse para desarrollarse bajo la guía de un consejo experto. Adoptar el Gobierno Corporativo es un camino práctico para los empresarios que deseen sobreponer su empresa a la presión operativa diaria, hacerla crecer, obtener financiamiento externo en mejores condiciones, presentar un mejor perfil y aprovechar otras oportunidades de negocios.

Sin duda alguna, la empresa es la mejor alternativa que tiene un país para atender las necesidades de su sociedad. Si México logra desarrollar empresas más institucionales, fortalecerá su plataforma económica y social, que tanto necesita, como base para un mayor crecimiento económico a mediano y largo plazo.

*Presidente Nacional del IMEF.

Correo: presidentenacionalimef@imef.org.mx