Opinión

Gobernar en minoría

 
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[Cuartoscuro / Archivo]  El voto más caro, 442 pesos, en Quintana Roo; 70 pesos, el de Puebla. 

En México y en el mundo somos testigos de una pulverización de la política ¿Es esto reflejo de una sociedad del siglo XXI fragmentada, dividida, desigual, desesperada o desesperanzada?

Los grandes partidos de masas dan paso a movimientos efímeros, a organizaciones con intereses particulares y diversos, a personalidades populistas y en algunos casos autoritarias; hoy la política y la democracia abren paso a momentos más que a estructuras y las instituciones no alcanzan a moverse a la rapidez que estos cambios demandan.

Los sistemas políticos parlamentarios y presidenciales se preguntan: ¿Qué hacer con la legitimidad, o cómo se entiende hoy la legitimidad?

¿Cómo garantizar gobernabilidad en la democracia de una sociedad desigual, dividida, y por tanto, a gobiernos no sólo divididos, sino de minorías?

¿En dónde están los grandes intereses nacionales que se aglutinaban en torno a gobiernos legítimos y mayoritarios?

¿Es la legitimidad asunto de ingeniería electoral en donde un porcentaje de votos, sumado a una participación aceptable es suficiente? ¿Es la gobernabilidad un aspecto que en democracia deba de “forzarse” a través de gobiernos de coalición, segunda vuelta, voto obligatorio o alguna otra alternativa?

En México hay después de la elección federal de 2015, un total de 9 partidos políticos nacionales y la posibilidad de que candidatos independientes obtengan a través del voto el cargo por el que se postulan.

¿Hay en esta amplia gama una oferta digna para que la ciudadanía acuda a votar en el 2018? ¿Hay en esta oferta, considerando las posibilidades de alianza, coalición, candidatura común o fusión posibilidades para que alguna fuerza política o candidato obtenga mayoría? ¿Nuestra democracia y el diseño de nuestro sistema electoral y político es capaz de otorgar legitimidad y margen de gobernabilidad en una primera vuelta? ¿Una segunda vuelta per se es la solución para otorgar legitimidad? ¿Es necesaria una segunda vuelta como incentivo para que las distintas fuerzas políticas consideren optar por un gobierno de coalición en donde “el ganador no lo gane todo, ni el perdedor lo pierda todo”? ¿En un gobierno de coalición se “comparte la responsabilidad? ¿Cambia el papel de la oposición cuando participa en un gobierno de coalición?

La experiencia del Pacto por México sin duda fue una salida para que en pluralidad y en gobiernos divididos se dejaran atrás para sacar las reformas estructurales que estaban pendientes en nuestro país, el resultado de las mismas es asunto de otro análisis, pero la efectividad de la política quedó sin duda mostrada como el instrumento más efectivo que tiene un país plural en donde la palabra minoría es un vocablo que no podemos perder de vista.

En nuestra democracia, un gobierno emanado de un voto minoritario obtiene el poder, pero es asunto de la mayoría, de aquella que debe hacerse visible y audible hacerle saber a esa minoría que gobierna para todos. Nuestra democracia debe dejar de ser un sistema devaluado por una minoría que favorece o es indolente con unos cuantos que concentran no sólo la riqueza nacional, sino información, y privilegios. La democracia en minoría no puede convertirse en el siglo XXI en una oligarquía; esa minoría está obligada al interés general, o gobierna en interés propio y debe destituirse.

Si, vivimos en una aristocracia que pulveriza a la política y también al futuro, no importa que hayan sido electos por métodos democráticos, la ciudadanía tiene mucho trabajo por delante y no podemos dejarlo en manos de las minorías.

Twitter:@SamuelAguilarS

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