Opinión

Glorias pasadas

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 [Arturo Monrroy] El monto de deuda no representa un riesgo, pero sí lo es su ritmo de crecimiento.

Tenía la intención de plantear, a partir de hoy, algunas ideas acerca de cómo enfrentar el serio problema de finanzas públicas que describí el viernes pasado. Pero mi estimado Salomón Chertorivski publicó ayer, en estas páginas, un texto que pretende descalificar lo que le presentaba yo el miércoles pasado, 9 de septiembre, en donde afirmaba que buena parte del estancamiento económico se debe a cuatro entidades federativas: Distrito Federal, Estado de México, Veracruz y Jalisco.

Tal vez porque Salomón es secretario de Desarrollo Económico del Distrito Federal (DF) se sintió agredido y respondió de mala manera. Pero no entiendo por qué. El fracaso del DF lleva 30 años, no es atribuible a él. A lo mejor se acordó de nuestros desacuerdos acerca del salario mínimo, y consideró que soy una amenaza para sus planteamientos. No importa.

Dice Chertorivski que el “dato rey”, para “conocer la salud y la magnitud de una economía es el empleo”. No lo sé, pero ese dato en México es muy complicado de medir, y en el mundo entero es cada vez menos importante. Más adelante, afirma que en el DF hay 3.6 millones de empleados formales, algo que Inegi no considera así, porque según la institución responsable de la estadística nacional, hay nada más dos millones (ENOE, segundo trimestre 2015). Tal vez Salomón se refiere a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, que incluye decenas de municipios de otras entidades federativas. Ya nos dirá. En su explicación sobre el empleo, Salomón insiste mucho en el tema de formalidad, con razón. Pero en ese indicador, el DF no es líder, ni mucho menos. En términos relativos, se encuentra en la posición 13 de 32. Lo superan toda la frontera norte (incluyendo las dos Californias), Querétaro, Aguascalientes, Jalisco, Sinaloa y Quintana Roo. Precisamente lo que apuntaba yo el miércoles.

El DF sin duda es la entidad que produce más riqueza, en eso no hay duda. Lo que ocurre es que cada vez produce menos, y precisamente por ello tiene un peso mayor en el estancamiento. Lo mismo que ocurre con las otras tres entidades que mencionaba: Estado de México, Jalisco y Veracruz. Puesto que eran muy grandes a mediados de los ochenta, el estancamiento que tienen desde entonces se refleja de manera desproporcionada en el promedio nacional, opacando el exitoso desempeño de otras entidades. Un dato más: en estas cuatro entidades hay diez millones de informales, 34 por ciento del total nacional. Natural, si ahí vive 34 por ciento de la población.

Por cierto, Salomón me critica que no use PIB por habitante para comparar entidades, pero es algo que no es recomendable, por la gran migración interna. Si a una entidad le va bien, empieza a atraer población. Si le va mal, pierde población, de forma que el PIB por habitante tiene ese sesgo, si lo que queremos es medir dinámica económica. Precisamente el DF es la entidad que más población pierde, medio millón entre 2005 y 2010, según Inegi. La mitad de ellos podrían haberse ido al Estado de México, pero aun considerando eso, hay una pérdida de 250 mil habitantes entre ambas entidades. Le siguen Chiapas y Guerrero, con 50 mil cada una.

El DF tiene una presencia desproporcionada (más del doble del promedio nacional) en medios de comunicación, servicios financieros, servicios profesionales, corporativos y servicios de apoyo a empresas. Casi del doble en esparcimiento y cultura, y más del doble en educación superior. De todo ello, sólo el sistema financiero ha tenido un crecimiento importante. A lo mejor es ahí en donde está el problema de estancamiento, en caso de que quieran hacer algo, además de responderle a un servidor.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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