Opinión

Gerard Ryle exhibe la dimensión de los paraísos fiscales


 
Los números no bastan para darnos una idea de lo que representan los paraísos fiscales hoy en día, por más que Gerard Ryle y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), con su golpe del jueves, nos hayan adelantado que recabaron 2 millones de correos electrónicos y otros documentos que exhiben a más de 130,000 personas con cuentas millonarias en 122,000 firmas dispersas en 170 países y territorios.
 
Es necesario señalar como punto de comparación, sin embargo, que Julian Assange -sitiado desde hace casi un año en la embajada ecuatoriana en Londres, por cierto- y Wikileaks destaparon los manejos de la diplomacia estadounidense en 2010 con archivos equivalentes a dos gigabytes; la información en poder del ICIJ, tan sólo en lo que respecta a las Islas Vírgenes Británicas, supera ahora 200 gigabytes, cubriendo más de una década de transacciones de las 'agencias de incorporación privada' en la colonia antillana, así como sus ramificaciones en Singapur, Hong Kong y las Islas Cook.
 
Así es que si no parecen muy impresionantes los nombres revelados (el viernes apareció el primer mexicano, Dionisio Garza Medina), es de esperar que la lista crezca en los próximos días para añadirse a personajes como Jean-Jacques Augier, tesorero de la campaña electoral del presidente francés, Francois Hollande; el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev -el mismo que quiso instalar su estatua en Reforma-, una hija de Imelda Marcos, viuda del dictador filipino, y Denise Rich, exesposa de Marc Rich, petrolero que causó polémica al ser perdonado por William Clinton, entonces mandatario estadounidense, por... evasión de impuestos.
 
De bote pronto, los ministerios de Finanzas de Alemania y de Renania del Norte-Westfalia (el estado federal germano más poblado) ya adelantaron que esperan en breve la difusión de 'documentos relevantes', y es que una de las instituciones que sale mal parada del primer paquete es el Deutsche Bank, que, afirma el diario Süddeutsche Zeitung, uno de los 46 medios que participan en la investigación del ICIJ, ayudó a mantener más de 300 compañías y fondos offshore mediante su división en Singapur, la mayoría de las cuales están en las Islas Vírgenes Británicas.
 
Desconocida
 
Nadie conoce a ciencia cierta la cantidad de dinero guardada en los santuarios fiscales, pero un cálculo de The Guardian la ubica en más de 20,000 billones de dólares; Der Spiegel, citando a Thomas Eigenthaler, líder de los trabajadores bancarios y financieros alemanes, considera que tan sólo sus compatriotas han depositado en el exterior 516,000 millones de dólares para no pagar impuestos. El escándalo se presenta en el peor momento para el Deutsche Bank, el mayor banco germano, puesto que hace 2 semanas The Financial Times reportó que habría ocultado hasta 12,000 millones de dólares en pérdidas de derivados durante la crisis de 2008, para evitar un rescate gubernamental.
 
Nacido en Tralee, Irlanda, Ryle asumió en Washington en 2011 el mando del ICIJ, un proyecto del Centro para Integridad Pública, luego de una fructífera carrera como subdirector de Canberra Times en Australia, a donde emigró en 1988. Procedente de una familia con lazos periodísticos -su bisabuelo fue director de Irish Independent-, en The Sydney Morning Herald Ryle expuso como los huérfanos eran empleados en experimentos científicos, mientras que en Firepower, the most spectacular fraud in australian history (Allen & Unwin, 2009) desenmascaró a Tim Johnston, quien ganó 25 millones de dólares vendiendo una 'píldora combustible' que reducía el consumo y las emisiones de los vehículos en Australia, Rusia y Gran Bretaña.
 
Su trabajo sobre los paraísos fiscales empezó al recibir por correo un disco duro con información que se fue ampliando y corroborando para garantizar su seriedad. Lo que no puede esperarse es que haya medidas para controlar la evasión fiscal; además de ser lícita en gran parte, como lo prueba la asesoría que ofrece el Deutsche Bank en su página web, Eric Holder, procurador general norteamericano, ya advirtió que hasta los bancos lavadores del narcotráfico, como HSBC, son 'demasiado grandes para caer', al exponer al Senado que por su tamaño "se hace difícil procesarlos, cuando se nos indica que si lo hacemos, si presentamos cargos criminales, ello tendrá un impacto negativo en la economía nacional y quizás en la mundial".