Sólo datos sin contexto
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Sólo datos sin contexto

04/09/2018
Actualización 04/09/2018 - 14:12

En el actual sexenio, el gobierno privilegió la generación de inteligencia estratégica y táctica para la desarticulación de organizaciones del crimen organizado, de tal forma que del 1 de diciembre de 2012 al 24 de agosto de 2018 fueron neutralizados 110 de los 122 objetivos relevantes, considerados por esta administración federal como piezas claves en las estructuras delictivas.

De ellos, 96 fueron detenidos y 14 fallecidos al resistirse con violencia a las acciones implementadas para su detención, 12 siguen en libertad.

Además, se erradicaron 28 mil 240 hectáreas de mariguana y 132 mil 524 de amapola y se detuvieron por probable comisión de delitos contra la salud y conexos a 125 mil 860 personas.

Cifras que dicen mucho, o no dicen nada; que sólo se enuncian en el Sexto Informe de Gobierno, pero que no nos permiten mayor capacidad de análisis. El documento es simplemente un punteo, en muchas ocasiones sin razón de ser, que no muestra la realidad del país.

Ya que sí se logró neutralizar a 110 de los 122 objetivos considerados como piezas claves de la delincuencia, podríamos decir que México ha avanzado en este tema, pero no. El propio presidente Enrique Peña reconoce “que NO alcanzamos el objetivo de recuperar la paz y la seguridad para los mexicanos en todos los rincones del país”.

En cierto modo la culpa se la echa al Congreso por no haber aprobado el Mando Único, ya que señala que al inicio del sexenio se tuvo éxito en disminuir las capacidades y dimensiones de las organizaciones delictivas, pero que esto provocó el surgimiento de bandas de menor tamaño, sin que existieran en el ámbito local las capacidades para enfrentarlas con eficiencia.

Claro que en ningún lugar se señala que en 2017 se reportaron 31 mil 174 homicidios en México, 25 por cada 100 mil habitantes, lo cual ubica a esta cifra como el máximo histórico, superando los de 2011 en el sexenio de Felipe Calderón, que es cuando se inició la guerra contra el narcotráfico y llegamos a 27 mil 213 asesinatos.

Pero lo más terrible de todo es que al parecer entre más información disponible hay, ésta sirve menos, ya que el punteado de temas en el VI y último Informe de Gobierno no nos da referencias, ni nos sirve para saber cómo se gobernó al país.

Es así que en una primera revisada al VI Informe nos damos cuenta que el gobierno ha logrado desinformarnos con mayor información, al ofrecernos sólo datos irrelevantes si no se contextualizan, como el hecho de que aseguran que se intensificó la lucha contra los huachicoleros, se detuvieron a 45 personas, se incautaron más de 848 mil litros de hidrocarburo y cuentas bancarias por más de 68 millones de pesos.

Cifras llamativas, que en la realidad no dicen nada, datos sin transparencia, información sin contexto y nada para la historia.

El exsenador y ahora diputado Ernesto Ruffo, quien decía aspirar a la presidencia del PAN, tenía, de entrada, mucha ventaja sobre los otros competidores porque fue el mago encargado de integrar el padrón de los panistas y es un ícono al haber sido el primer gobernador de oposición, en 1989.

Bueno, pues ayer Ruffo se puso al servicio de Manuel Gómez Morín, aspirante a encabezar a los panistas, sólo porque es nieto del fundador, como si bastara la sangre para heredar el talento. Lo dicho: el PAN se encamina a su desaparición. Otro paso hacia la sepultura.

Y lo peor de todo es que debería ser la oposición más fuerte al nuevo gobierno que logró la aplanadora en la pasada elección.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.