Los costos del pragmatismo
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Los costos del pragmatismo

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Los costos del pragmatismo

04/04/2018
Actualización 04/04/2018 - 14:30

Ayer la coalición Juntos Haremos Historia tuvo su primer revés ante el pragmatismo en la selección de sus candidaturas. En la Expo Feria de Gómez Palacio, los simpatizantes gritaron “Fuera PRI” a la candidata Marina Vitela a la diputación del distrito 2 de Durango, quien, como ella misma ha asegurado, tenía más de 20 años de militancia priista.

Para calmar a los presentes, el candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador les dijo que “esto es un movimiento, que se escuche bien y se escuche lejos, amplio, plural, incluyente”, y así es, a pesar de que sea difícil explicar a los simpatizantes y militantes de Morena el porqué tienen que apoyar ahora a una mujer que, en entrevista con ADN Político, cuando inició la LXII Legislatura, afirmó que admiraba al priista “Manlio Fabio Beltrones y, sin duda, a nuestro hoy presidente electo Enrique Peña Nieto”.

Y hay que recordar que esa es precisamente la Legislatura que apoyó todas las reformas estructurales contenidas en el Pacto por México, muchas de las cuales ahora no son aceptadas por el candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, como es el caso de las reformas educativa y energética.

Obviamente, como diputada priista, Marina Vitela Rodríguez votó a favor de estas reformas, pero, también emulando al líder moral de su entonces partido, señaló en la entrevista que “los libros que he sido afecta a leer son libros médicos, de enfermería, de pediatría, de diferentes especialidades, libros de otro tipo; debo confesar que no soy muy afecta a esa lectura”.

En definitiva, estamos ante un nuevo Andrés Manuel López Obrador, quien ha mostrado su pragmatismo al aceptar en sus filas a políticos con problemas de credibilidad, como es el caso del exlíder minero Napoleón Gómez Urrutia. Ahora habrá que ver si los costos para el tabasqueño eran mayores cuando se mantenía absolutamente congruente con sus ideas, o ahora, que se ha transformado para poder ganar en su tercera aspiración a la presidencia de la República.

Ahí está la apuesta y veremos si este pragmatismo le da mejores resultados el 1 de julio, o una vez más le impide llegar al poder, ya que no podemos decir que a Los Pinos, porque los convertirá en algo parecido a una casa de cultura.

Ante el riesgo del Brexit región 4, que significa en el país el populismo de Andrés Manuel López Obrador, decidimos que teníamos que mantener nuestra coalición con el PRI, explica Luis Castro, dirigente del Partido Nueva Alianza (Panal), quien señala que una de las principales razones por las que se coaligaron es porque su candidato presidencial no tenía militancia priista.

La alianza entre el PRI, PVEM y Panal sólo se mantuvo en Yucatán y Chiapas, de las nueve entidades en donde se elegirá a gobernador o jefe de Gobierno, y a este respecto, Luis Castro explica que su partido nunca había participado en una coalición federal, ya que siempre tuvieron candidatos propios a la presidencia de la República, pero que, en esta ocasión, “porque están las cosas del cocol”, decidieron aliarse al PRI, convencidos de que José Antonio Meade será un buen gobernante.

Después de fuertes negociaciones en las que el PRI no reconoció la fuerza de sus aliados, Castro Obregón recuerda que a su partido le va mejor cuando participa solo en las elecciones, y comenta que, para evitar los votos nulos, se trató de homogeneizar las alianzas, de tal forma que en cualquier lugar, si votas por Nueva Alianza, votas por Meade Kuribreña.

En una conversación sostenida con el dirigente del Panal, éste señala un hecho contradictorio: que Andrés Manuel López Obrador es el único de todos los candidatos presidenciales que ha sido priista.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.