Esperan ataques del gobierno
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Esperan ataques del gobierno

18/04/2018
Actualización 18/04/2018 - 14:34

Tanto Ricardo Anaya como Alejandra Barrales, candidatos a la presidencia y al Gobierno de la Ciudad de México, respectivamente, de la coalición PAN-PRD-MC, tendrán que enfrentar en los debates de esta semana a un PRI agresivo que buscará meterlos en la ola de corrupción a la que se refiere Andrés Manuel López Obrador en cada uno de sus discursos.

En la Ciudad de México, Mikel Arriola prepara toda la artillería pesada para destrozar al segundo lugar en las encuestas, que es Alejandra Barrales; aseguran que no sólo la confrontará por el departamento en Polanco del que habló en el programa Despierta con Loret, sino también por otra serie de hechos de poca transparencia realizados por la candidata.

De Claudia Sheinbaum, candidata de la coalición Juntos Haremos Historia, no han encontrado expedientes, aseguran priistas, por lo que los ataques serán directos en contra de quien ha tenido una larga trayectoria pública.

En el equipo de Ricardo Anaya decidieron continuar con la campaña como si no hubiera debate este próximo domingo, y ni siquiera, como era costumbre de los panistas, habrá sparrings para preparar al candidato en distintas situaciones.

Anaya Cortés decidió no hacer los rounds de sombra ni prepararse ante el golpeteo, a pesar de que tienen información de que está en la mira del candidato del PRI, José Antonio Meade, y de la independiente, Margarita Zavala.

Esta situación tiene muy preocupado a su equipo de campaña, que reconoce la experiencia que tiene Andrés Manuel López Obrador en los debates presidenciales (lleva tres), pero Anaya decidió prepararse sobre los temas y simplemente fortalecer la información de sus propuestas.

Los debates pueden cambiar el rumbo, como quedó demostrado en elecciones pasadas, por lo que los ciudadanos estarán pendientes más que de las propuestas, del golpeteo entre los aspirantes.

Sin duda, el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia ha logrado impactar directamente en el estómago de los ciudadanos y ha trastocado las emociones de muchos, a tal grado que el senador priista Jesús Casillas la calificó como “una campaña de división y odio, que sólo busca que nos confrontemos”, y ya ha tenido consecuencias, como el hecho de que un grupo de periodistas fuera agredido por simpatizantes de la CNTE en Oaxaca, o la mujer que increpó al expresidente Vicente Fox en un avión. Ahora, el candidato de Morena se fue contra el ingeniero Carlos Slim, porque está de acuerdo en la construcción del nuevo aeropuerto.

Pero no sólo es de odio, el problema es que ya ni siquiera le importa mentir y los ciudadanos le creen sin el menor problema; por ejemplo, dice que hará una ley para definir los salarios de los funcionarios públicos. Sólo le recordamos que, cada año, los diputados aprueban el Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación, y que en el tomo IX se refiere al Analítico de Plazas y Remuneraciones.

Ahí están todas las plazas del gobierno federal y los poderes Legislativo y Judicial, por lo que, si desea subir o bajar salarios, tendrá que hacer su propuesta cada año para que se la aprueben los diputados.

Es cierto que en el sexenio del panista Felipe Calderón se hizo una gran trampa al subir el número de plazas de los directores generales adjuntos, cuando se había acordado no incrementar su número en las categorías más altas, pero finalmente, al estar estos datos en el Presupuesto, si los diputados hacen su trabajo, cada año saben cuántas habrá y cuánto ganan.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.