¿Entendieron a los ciudadanos?
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¿Entendieron a los ciudadanos?

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¿Entendieron a los ciudadanos?

05/09/2018

Desde las campañas no hemos dejado de escuchar que la ciudadanía ha mandado un mensaje de hartazgo a los políticos y que está, sobre todo, en contra de la inseguridad y la corrupción, que se enlazan en la terrible impunidad que se vive en nuestro país.

Políticos de todos los partidos aseguran que entienden el mensaje ciudadano y se comprometen a cumplir con él; sin embargo, es difícil saber qué mensaje entendieron, ya que hasta el momento sólo se ven definiciones contradictorias en esta nueva conformación política del país.

El mejor ejemplo de ello es el PVEM, que ha logrado alianzas estratégicas en las distintas elecciones federales y casi siempre está cerca del partido que gana en la contienda presidencial.

Así sucedió en el año 2000, con Vicente Fox, y en 2012, con Enrique Peña Nieto, pero en esta ocasión les falló la apuesta: se aliaron al PRI, que quedó en tercer lugar, pero hábiles para la maniobra, antes del día de la elección ya tenían los amarres suficientes con el ganador y, para ello, Manuel Velasco Coello, gobernador-senador-gobernador, se convirtió en puente no sólo del partido Verde con Andrés Manuel López Obrador, sino también del gobierno federal con el ahora presidente electo.

Y por ello se convierte en el ejemplo más claro de la impunidad, la falta de claridad y las peores prácticas de los políticos, que, por cierto, nos hacen dudar hasta de la necesidad de leyes en nuestro país, ya que las autoridades definen de acuerdo con cada caso y cada persona.

Así llegamos a que en un mismo día se votara en dos ocasiones una solicitud de licencia de un senador, sí, la de Manuel Velasco, quien acomodó las leyes a su favor en Chiapas para poder tener dos cargos de elección al mismo tiempo.

Según se ha comentado, los excesos de los exgobernadores como Javier Duarte, Roberto Borge y César Duarte son parte del hartazgo que llevó al PRI al tercer lugar en la elección presidencial, pero eso no importa, estos excesos de los gobernantes siguen, como el hecho de que Miguel Ángel Mancera y Manuel Velasco hayan, según aseguran algunos, violado el artículo 55 de la Constitución con el permiso de las autoridades.

Ambos excelsos mandatarios brincan de un cargo a otro con el apoyo de esos partidos políticos que entendieron el mensaje ciudadano.

Pero esta impunidad o, como mínimo, falta de claridad legal, no sólo tiene que ver con las definiciones del Legislativo, que vota en sentido contrario en un mismo día una sola licencia, sino también con las autoridades electorales, que sin más ni más aceptaron, por ejemplo, las firmas ilegales de la candidatura de Jaime Rodríguez, El Bronco.

O bien, la revocación que hizo el Tribunal Electoral a la multa que le impuso el INE a Morena por actividades irregulares del fideicomiso “Por los Demás”, creado para apoyar a los damnificados de los sismos de septiembre de 2017, que fue calificado como “inquietante” por Jacqueline Peschard, experta en cuestiones electorales.

Ya sea a favor del partido gobernante, de los amigos o hasta de los opositores, la falta de claridad legal y la impunidad nos han llevado a la terrible cifra de 25 homicidios por cada 100 mil habitantes, en 2017.

Si no vamos a respetar las leyes, dejemos los planes de austeridad para el Legislativo y aceptemos que la justicia sea una definición personal aplicada de acuerdo con cada caso. Sólo hay que esperar que la ciudadanía mantenga su hartazgo ante estas prácticas, a ver si sirve de algo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.