El predicador
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El predicador

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El predicador

23/07/2018
Actualización 23/07/2018 - 13:15

Se propuso introducir un cambio radical en el rumbo histórico del país. Se sentía un nuevo Cárdenas. Porfirio Muñoz Ledo estaba llamado a ocupar un cargo relevante cerca de él.

Los intelectuales comprometidos lo consentían y uno de ellos afirmó que no apoyarlo equivalía a cometer un crimen contra México. Otro añadió que sin él, México caería en el caos. Sus críticos lo comparaban con un predicador.

Todos sus proyectos adquirirían proporciones inmensas. Tenía que cubrir la inmensa emisión de promesas y esperanzas que había lanzado por todo el país a partir de su campaña.

Le gustaba presumir los doctorados y las maestrías de sus colaboradores y la incorporación de jóvenes de 30 años en altas responsabilidades del gobierno.

Viajaba repartiendo dinero, prometiendo dinero o iniciando proyectos de redención campesina que supuestamente se pagarían solos.

Cierto analista escribió: “El mal de derrochar a manos llenas el dinero público tiene raíces… hondas, la principal de las cuales es, por supuesto, el carácter de monarquía absoluta que tiene nuestro gobierno”.

(Más sobre Luis Echeverría Álvarez y su gobierno en La presidencia imperial, de Enrique Krauze. Páginas 401-418)

La pasada elección quedó claramente definida entre los que están por el pueblo y los fifís; en el imaginario colectivo de las clases medias y bajas, la ostentación del privilegio se convirtió en algo a lo que había que atacar, y entre las clases medias altas y altas se vivió y se vive el miedo al cambio.

Y esta lucha de clases sociales es absolutamente notoria en la elección de la delegación Miguel Hidalgo, en donde el mapa se coloreó con las colonias más pobres a favor de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT, PES) y las más ricas a favor de Todos por México (PAN, PRD, MC).

En esta diferenciación tenemos que gran parte del mapa quedó pintado de azul en donde ganó el PAN, porque votaron los ciudadanos de colonias como Lomas de Chapultepec, Residencial Militar, Polanco, Anzures, Verónica Anzures, Irrigación, Hipódromo de las Américas e incluso parte de Anáhuac y Granada, que han tenido un fuerte desarrollo inmobiliario.

Y en las colonias más pobres, al norte y algunas al oriente de la demarcación, como Refinería 18 de marzo, San Lorenzo Tlaltenango, Torreblanca, San Juanico, Tacuba, Popotla, Cuauhtémoc, Pensil, 5 de Mayo, Argentina Antigua, San Joaquín, Observatorio, Tacubaya y Torre Blanca, entre otras, optaron por Morena.

A pesar de que el territorio en donde se votó por el PAN es mucho más amplio, la densidad poblacional en las colonias pobres produjo el triunfo del morenista Víctor Hugo Romo por encima de la panista Margarita Fisher.

Como en un verso del gran José Emilio Pacheco, al tres veces senador Ricardo Monreal (por el PRI y por el PRD y lo será por Morena) se le podría aplicar aquello de que ya es todo lo que dijo que no quería ser hace 20 años.

Será coordinador de los senadores de Morena por dedazo y tendrá bajo su control, como lo tuvo Emilio M. González en los tiempos dorados del PRI, todos los órganos de gobierno del Senado: la presidencia de la Mesa Directiva, la Junta de Coordinación Política, el Instituto Belisario Domínguez, además el Instituto Gilberto Bosques, la Unidad de Transparencia y el Canal del Congreso, más lo que se acumule.

La congruencia no es una virtud de los políticos, pero indudablemente ahora que tiene todo el poder veremos de qué está hecho Ricardo Monreal.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.