Opinión

Gentera controla morosos y retará a grandes banco

No he tenido la fortuna de charlar con una de las millones de mujeres que han obtenido un microcrédito bajo las metodologías del Banco Compartamos. Pero sé que están felices y que los procesos del banco que encabeza Carlos Labarthe han funcionado con particular brillo no sólo en México, sino ahora también en Perú y Guatemala.

Gentera reportó ayer indicadores para el cuarto trimestre de 2013. Uno que en particular podría parecer adverso fue la caída de 2.3 por ciento en el número total de clientes, de 2 millones 819 mil, a 2 millones 764 mil. No obstante, si uno mira de cerca las cifras reveladas, se observa que alguna cabra se empezaba a salir de control a mediados del año pasado, presionando al alza la cartera vencida, que llegó a estar en 4.29 por ciento hacia septiembre. La corrección llegó, y la reducción en clientes vino acompañada de una cartera vencida menor, de apenas 3.12 por ciento.

Las carteras vencidas son veneno para los bancos. La tentación por crecer la cartera de crédito es algo siempre necesario, sí; pero que conlleva el riesgo de manejar grupos de clientes desconocidos o con atributos distintos a los del crecimiento natural del segmento original. A pesar de saberlo, Gentera ha decidido enfrentar un riesgo nuevo: ayer lanzó una presentación que revela que empezará a buscar oportunidades de expansión en el segmento socioeconómico “C”, elevando con ello el perfil de cliente que tradicionalmente sirve en el segmento “D”.

De acuerdo con esta institución financiera, el Banco Compartamos estaría ubicando dos tipos de producto idóneos para el nuevo segmento a servir. Uno de ellos es el crédito al consumo, y el otro el crédito para capital de trabajo. Es en este último que Gentera parece haber ubicado su mayor oportunidad en este momento. Pero ojo, el reto no es sencillo.

El propio banco reporta ya una cartera vencida de 6.06 por ciento en los créditos individuales que ha otorgado, que justamente describe, son para “capital de trabajo, activo fijo o inversión”. ¿Qué significa esto? Que la oportunidad que ha identificado está en un segmento más riesgoso.

Parece que tras la reforma financiera —en la que el gobierno le cambió el mandato a la banca de desarrollo para que se ponga a prestar—, y con el ojo de Banxico encima de los bancos comerciales para que expandan el crédito, todo mundo estará tentando el agua de ese gran segmento informal, potencialmente gigante, que difícilmente puede proveer garantías, pero que genera millones de empleos en el país. Es el segmento “C”. Pienso que es posible que Gentera logre ahí lo que se conoce como ventaja del pionero… que es un paso adelante (en este caso frente a los grandes bancos), para medir la capacidad de endeudamiento —y de pago— de ese gran pedazo de México: el México productivo e informal.

Twitter: @SOYCarlosMota