Opinión

¿Generación? ¿con qué se come?

 
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Octavio Paz vivió 6 años en París, de 1945 a 1951. (Archivo)

Uno. En el “pensar en lengua española” (como se puso de moda decir), José Ortega y Gasset inventa la cuestión generacional. Descubrimiento de equipos de la misma edad y época (yo y circunstancias sociales), que cambian el curso de la historia. Influido por la ciencia más avanzada de su momento, la biología, sigue las edades (evolución), del grupo.

Surgimiento, plenitud, acabamiento. La suya es la generación española de 1914.

Dos. Iluminación cuyo proceso, fue dejando una fructífera estela. La generación como cuerpo social específico. El distingo entre coetáneos y contemporáneos, misma edad y edad diversas unificadas por un común programa. Sucesión parricida y sucesión incruenta. Coincidencia de generaciones (los que llegan, los que están en la cúspide, los que están de salida). La dificultad radicó en la insistencia del filósofo de un tiempo preciso de duración: quince años (que sin embargo matizaría).

Tres. En México, quien mejor ha comprendido la “idea” generacional de don José, es el historiador Luis González y González, sobre todo en su delicioso libro La ronda de las generaciones. Investigación surgida en el marco de una pretensión de política de Estado, la de presidente Echeverría y el secretario de Gobernación Moya Palencia, de una historia generacional mexicana, para insertarse en ella (obviamente).

Síndrome del trascender que tantos desfiguros y despropósitos han ocasionado a nuestra vida pública.

Cuatro. Ya desde mis tiempos de estudiante de Derecho, se despertó mi inquietud generacional. En el pasado lejano, por la cantidad de abogados en las nóminas de dos generaciones decisivas, la del Ateneo de la Juventud (su fundación tuvo como sede el salón de actos de la vieja Escuela de Jurisprudencia), y la de los Siete Sabios. En el pasado reciente, por la insurgencia, en la flamante Facultad de Derecho de Ciudad Universitaria, de la Generación de Medio Siglo (Carlos Fuentes y Sergio Pitol por citar dos nombres claves).

Cinco. Cumplido mi ciclo de formación humanista (derecho, letras, historia), me especialicé en las generaciones literarias de nuestro siglo XX. Su yo (gregario) y su circunstancia social (Porfiriato, Revolución, Post-revolución, Des-instauración de la Revolución). Esto de la des-instauración no queda en ocurrencia conceptual. ¿Encuentra usted a la Revolución Mexicana en la retórica, tan vapuleada a últimas fechas, del gobierno federal? ¿La encuentra usted en la del PRI, nieto del Partido Nacional Revolucionario, la revolución hecha partido?

Seis. Datando el siglo XX literario en I898, año de salida de Revista Moderna, abundante ha sido el número de generaciones, a partir del Modernismo pero, señaladamente, del Ateneo de la Juventud. Equipo paradigmático. Menciono a ojo de pájaro, a los citados Siete Sabios, a Contemporáneos, a los Neocolonialistas, a los cultivadores de la Novela de la Revolución Mexicana, a Medio Siglo, a la Generación de Casa del Lago, a La Onda, al Capítulo Mexicano del Boom! (integrado en realidad por un solo nombre, el de Carlos Fuentes).

Siete. En la aplicación de la Idea de Generación de Ortega y Gasset me vi forzado a modificaciones de fondo. Destaco la principal: a las generaciones típicas, coetáneos y contemporáneos, añadí tres atípicas: constelación, grupo de coyuntura y de época. Sólo la constelación hacía justicia al Ateneo de la Juventud, con hombres maduros como Jesús Urueta y Luis G. Urbina y casi niños como Alfonso Reyes y Julio Torri.

¿Y cómo definir a grupos surgidos para una acción específica (protesta, antología, polémica)? Grupos de coyuntura. ¿Y al caso de Octavio Paz, Efraín Huerta, José Revueltas, Neftalí Beltrán y Rafael Solana, entre otros, con escasas empresas en común, pero marcados, a fuego, por episodios históricos nacionales e internacionales? De época, “epocales”.

Ocho. La otra modificación significativa, atañe a la duración. En algunos casos, tras-generacional. Influencia poderosa que se suspende, sedimenta, resurge en el suelo cultural.

Nueve. Si de 1898 data el arranque de las letras patrias del siglo pasado, el 2000 señala el cierre; año del triunfo electoral del PAN, nacido en 1939 como mentís del PNR (1929), en cuyas inmediaciones habían surgido (llamándose así) las dos últimas generaciones. La del Crack y la de Los Enterradores (y hondo pesar ha causado el accidente automovilístico que cobró la vida de una de las figuras estelares del Crack, Ignacio Padilla).

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