Opinión

Gastan más

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¿Debes o no prestar dinero?

Comentábamos aquí el tema de los gastos en salud, que todo indica que pueden crecer significativamente en los próximos años, tanto porque vivimos más (y no necesariamente mejor), como porque la salud sufre la llamada “enfermedad de los costos”, que la hace inmune a la reducción de costo que sí ocurre en las manufacturas, por ejemplo, de forma que se hace relativamente más cara con el tiempo.

También hemos hablado de la importancia de asegurar cosas, y entre ellas incluíamos los gastos médicos mayores, porque los menores pueden cubrirse con cierta facilidad, y además su probabilidad de ocurrencia es muy elevada, así que no vale la pena un seguro para estos casos.

Pero se me ocurrió verificar cómo es que gastamos los mexicanos, para ver si lo que comentaba tiene algún sentido. Para ello, uso los datos de la encuesta de ingresos y gastos que hace Inegi cada dos años. La más reciente es de 2012, la de 2014 se publicará en unos meses. Para hacer los cálculos más sencillos, dividí a la población en tres grupos.
Uno, que es un poco más de la mitad de los mexicanos, tiene ingresos de hasta cinco salarios mínimos por hogar. El segundo va de cinco a ocho salarios mínimos, y el tercero supera esa barrera. Estos dos grupos son de 22 y 26 por ciento de la población, pero para efectos ilustrativos digamos que cada uno es una cuarta parte de los mexicanos.

Como ya es sabido, hay ciertas cosas en las que gastamos más o menos dependiendo de nuestro nivel de ingreso. La comida, por ejemplo, recibe menos proporción de gasto conforme más ingreso tenemos. En México, el primer grupo (50 por ciento con ingresos más bajos) destina la mitad de su dinero a la comida. La cuarta parte siguiente 38 por ciento, y el cuarto más rico sólo 27 por ciento. A cambio, lo que crece en gasto es el transporte, la educación y esparcimiento. En transporte, el primer grupo gasta 14 por ciento de su dinero, el segundo 18 por ciento y el de más ingresos 21 por ciento. En educación y diversiones, incluyendo turismo, el gasto va de 8.0 por ciento en la mitad de menos ingreso, a 12 por ciento en el cuarto que sigue y a 17 por ciento entre quienes tienen ingresos de más de ocho salarios mínimos.

No sé si le sorprenda, pero el gasto en salud es de los que menos cambian con el nivel de ingreso. Más o menos 2.5 por ciento de los gastos van a este rubro, casi sin importar cuánto se tiene. Algo similar ocurre con la ropa, que mantiene la proporción, pero en este caso alcanza 5.0 por ciento. En lo que menos gastamos es en salud. La explicación es el sistema de salud pública que, como ya le decía, cubre más de 80 por ciento del costo de estos servicios en México, que rondan 6.0 por ciento del PIB.

Aunque la variación entre los niveles de ingreso no es muy grande, sí existe. El grupo de menos ingresos destina 2.1 por ciento de su gasto a este rubro, mientras que el cuarto siguiente gasta 3.0 por ciento y los más ricos sólo 2.5 por ciento. Este comportamiento es extraño, porque lo normal es que haya una tendencia continua, hacia arriba o hacia abajo, pero no cambios como éste. Al averiguar el origen, encuentro que todo se explica con un gasto específico: atención hospitalaria. En esto, el primer grupo gasta 0.2 por ciento y el último 0.3 por ciento. Pero los de en medio gastan 1.0 por ciento. Y la explicación parece estar en el seguro de gastos médicos, que no contratan quienes están entre cinco y ochosalarios mínimos. El grupo de menores ingresos contrata tres veces más este tipo de seguro y los más ricos seis veces más. Así, el grupo de en medio se ahorra 0.1 por ciento en el seguro, para pagar 0.7 por ciento de sus ingresos en hospitales. No parece ser un gran negocio. De las mismas cifras puede deducirse que requerirán gastar en hospital al menos una vez cada seis años. Pueden ahorrar, o pueden asegurarse. Ahí decidan.

Twitter: @macariomx

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