Opinión

Gastan mal

 
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Gamés.

Gil lo leyó con los ojos de plato y plata en su periódico Reforma: el gobernador Gabino Cué inauguró un estadio de futbol que construyó con dinero desviado del fondo para combatir la pobreza y cuyo costo se multiplicó. La nota de Virgilio Sánchez explica que el estadio será la sede de los Alebrijes de Oaxaca que juegan en la liga de ascenso MX y que es propiedad del Deportivo Tecamachalco de empresarios del Estado de México.

La construcción del estadio asignada a la empresa ICA debió costar 196 millones de pesos y al final costó 372. Bueno, sí, salió un poco más caro, pero los oaxaqueños ya tienen su estadio para 15 mil personas, un recinto en el cual los Alebrijes fatigarán (gran verbo) el césped y buscarán la gloria del ascenso. Según se dice, los Alebrijes tienen la plantilla más cara de su división. San Román, presidente del club, reconoció: “Cifras así, exactas, nunca las digo por ser confidenciales entre los jugadores y nosotros. Sí, es una de las nóminas más altas, se los digo con conocimiento de causa”.

El gobernador Cué pateó un balón desde el manchón de penalti con causa de conocimiento, o como se diga. Resulta que los recursos para el estadio fueron tomados (ah, al fin una voz pasiva) del fondo federal antipobreza Fonregión.

Mientras son ciruelas o mandarinas, Alebrijes empató con Pumas en juego amistoso. Qué prefieren: ¿un estadio de futbol con todos sus negocios interiores o unas casas para que unos pobres vivan mejor?

Obvio: un estadio de futbol. Entonces vamos a disponer de estos dineros y construimos el estadio de los pundonorosos Alebrijes.

La verdad, un estadio así no lo tiene ni Obama. Gamés bregará por la venta del inmueble, del equipo y de toda Oaxaca en 2018 junto con el avión presidencial de Peña. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: ¿por qué gastan así los gobiernos de la República? Gilga lo pregunta sin afanes incriminatorios y con gran hesitación: gastan a tontas y a locas por: 1) Corruptos. 2) Ineptos. 3) Ilusos. 4) Borrachos. 5) Todas las anteriores. Qué mal gastan su dinero los gobiernos, muchas veces lo tiran a los bolsillos de los políticos y los contratistas y también al bote de la basura. Un lamento desgarrador rasgó el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijoos idiotas.

OKUPACHE
Gil regresa a sus obsesiones por culpa de su periódico EL FINANCIERO y una nota de David Saúl Vela. El Chómpiras encabeza las brigadas violentas que se adueñaron del auditorio Justo Sierra y regentea unos 30 puestos ambulantes que se instalan todos los días frente al auditorio.

Muy bonito. Películas, libros, ropa usada, tortas, hamburguesas, tacos, pizzas.

“Uno de los puestos más rentables es el de los tacos de mixiote que se instala desde las 12 y siempre está lleno de gente”. A doce pesos el taquito de mixiote.

¿Le entran? No empiecen, sin albur. Este puesto de mixiotes lo atendía el Yorch.

Por cierto, nadie puede poner un puesto en esa zona sin la autorización de El Chómpiras y Jorge Mario González, ambos expulsados de la UNAM desde 2013. Estos angelitos con los cuales quiere dialogar el rector Enrique Graue participaron en los hechos violentos del CCH Naucalpan donde amenazaron con quemar vivos a dos profesores.

Un auditorio y una Facultad de Filosofía y Letras así, no los tiene ni Obama. Gamés bregará por venderlos en 2018 y comprar unas carretas y unos burros en los cuales se trasladará el presidente de México. La nota de Vela cuenta que dentro del auditorio hay un restorán de comida vegetariana, a 25 pesitos la comida corrida.

DIÁLOGO
Gil cree profundamente en el diálogo. Los enviados del rector Graue, o él mismo, faltaba más, podrán comer unas lechugas en el bistró de los okupas mientras les piden encarecidamente que abandonen el auditorio, los puestos ambulantes y la universidad. La directora de la Facultad no respondió a la solicitud de entrevista que le hizo su periódico EL FINANCIERO para conocer su opinión sobre lo que ocurre en la Facultad que dirige. Una directora de Facultad así, no la tiene ni Obama. Gil bregará por venderla en 2018. La impunidad es el peor de los gastos del Estado.

La máxima de Sófocles espetó en el ático de las frases célebres: Un Estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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