Opinión

Gas ilegal

Aún no hay dictamen de legislación secundaria en energía y ya aparecen focos amarillos en diferentes subsectores que darán dolores de cabeza al secretario Pedro Joaquín Coldwell. ¿A qué me refiero? A la creciente problemática relacionada con el escandaloso número de pipas ilegales que reparten gas licuado de petróleo (LP) en el Valle de México, 500 de acuerdo a Víctor Figueroa, presidente de la Asociación de Distribuidores de Gas LP del Interior (Adigas), según reportó Excélsior ayer.

500 pipas vendiendo gas ilegal en el Distrito Federal debería ser un escándalo de horror que detonara un operativo instantáneo de forma coordinada entre la Sener y el GDF. Es increíble que entremos a una nueva realidad regulatoria en materia de energía sin siquiera tener un piso mínimo de legalidad en la capital en cuanto a cumplimiento básico de la normatividad vigente.

Los gaseros están con los pelos de punta porque, anteriormente, la Sener había realizado operativos para evitar la venta de gas ilegal. Estos operativos los avaló Enrique Ochoa, cuando era subsecretario de Hidrocarburos. En un operativo típico quedaban fuera de circulación seis u ocho pipas de varias decenas que se revisaban. Incluso los propios gaseros proveyeron los instrumentos electrónicos que permitían a la autoridad escanear a las pipas para determinar la legalidad del vehículo repartidor de gas. Pero con la salida de Ochoa (que ahora es director general de la Comisión Federal de Electricidad), parece ser que la vigilancia al respecto se desplomó.

Los empresarios del gas han vivido con precios controlados desde hace mucho tiempo. Otra asociación conocida como ADG se encuentra solicitando que se actualice el “margen de ganancia” que obtienen por vender este combustible. Este margen es ahora de 1.97 pesos por kilo, y según ellos, no ha cambiado desde hace 13 años. Quieren más.

La realidad es que los gaseros han transitado un camino muy poco institucional en México en los últimos años. La fragmentación de la industria y su poca visibilidad en el escenario corporativo hacen pensar que estamos ante empresarios que sufrirán mucho a partir de este año, cuando el sector quede debidamente reglamentado y cuando las corporaciones gigantes desplieguen inversiones y acaparen con mejores estándares de calidad grandes tramos de mercado. Ahí está lo que logró la española Gas Natural Fenosa en Monterrey y lo que pretende hacer para dominar otras zonas.

Llegó la hora de que las empresas gaseras en México se fusionen y se institucionalicen, sí. Pero también llegó la hora de que la autoridad aplique a fondo todos los sistemas de verificación posibles para que nadie vuelva a vender gas ilegal.

Twitter: @SOYCarlosMota