Opinión

Gary Becker amplió el campo de la ciencia económica

Jesús A. Cervantes González*

Gary Becker, profesor del departamento de economía de la Universidad de Chicago, quien hizo cambios históricos en el estudio de la economía y de las ciencias sociales, falleció el pasado 3 de mayo a los 83 años de edad. Becker fue pionero en la aplicación del análisis económico a un amplia gama de temas, tales como la discriminación, la inversión en escolaridad y en capacitación, las leyes y el crimen, temas demográficos, la familia, las preferencias y las adicciones, entre otros. En 1992 obtuvo el premio Nobel de Economía “por haber extendido el alcance de la microeconomía al análisis de un amplio campo del comportamiento humano y su interacción, incluyendo actividades fuera del mercado”.

Mi primer contacto con el Profesor Becker fue a principios de 1974, como nuevo estudiante de doctorado en economía en la Universidad de Chicago, tomando sus cursos de Teoría de los Precios (Microeconomía). No sólo era un extraordinario maestro, sino también era muy sencillo y accesible con los estudiantes. En ese entonces la Economía en la Universidad de Chicago era impartida por mentes brillantes, tanto en el departamento de Economía como en las escuelas de negocios y leyes. Varios de tales profesores luego obtuvieron el Premio Nobel de Economía, como fueron los casos de Milton Friedman (en 1976), Theodore Schultz (1979), George Stigler (1982), Merton Miller (1990), Ronald Coase (1991), Robert Fogel (1993), Robert Lucas (1995), Myron Scholes(1997), James Heckman (2000) y Eugene Fama (2013); otros, también extraordinarios maestros, fueron Robert Barro, Harry Johnson, Arnold Haberger, Larry Sjaastad, Jacob Frenkel, Arnold Zellner y Henry Theil, entre otros. No obstante esa lista de estrellas, es casi seguro que, para muchos estudiantes de esa época y posteriores, fue Gary Becker quien los convenció que la economía era una ciencia con un gran potencial para entender mucho del comportamiento humano y de las ciencias sociales.

La producción teórica y empírica de Gary Becker es muy importante y abundante, por lo que en este espacio sólo se mencionarán tres de sus primeros, pero fundamentales, trabajos.

En 1957, cuando tenía 26 años, Gary Becker publicó su monografía “La Economía de la Discriminación” (The Economics of Discrimination), basada en su tesis doctoral, donde hace un análisis económico detallado de la discriminación, ya sea por raza, religión, sexo, color o clase social. Becker prueba que la discriminación por parte de empleadores sólo puede efectuarse en mercados no competitivos; y que en un mercado competitivo un empleador no puede darse el lujo de discriminar a un segmento de trabajadores, pues quedaría en desventaja con relación a otros empleadores y, por ende, tendería a desaparecer del mercado.

Más tarde, en 1960, Becker publica su artículo “Un Análisis Económico de la Fecundidad” (An Economic Analysis of Fertility), donde presenta un modelo que explica la disminución del crecimiento de la población en Estados Unidos. En dicho estudio señala que los hijos son equivalentes a bienes de consumo duradero, ya que producen una corriente de satisfacción a sus padres, pero cuya crianza tiene un costo que consiste, además de erogaciones monetarias, del tiempo que tienen que dedicarles los padres, al menos en sus primeros años de vida. El menor crecimiento de la población fue resultado de una sustitución de cantidad por calidad; es decir, se redujo el número de hijos, pero aumentó su calidad al contar ellos con mayor escolaridad, salud, cuidados y bienes, mientras simultáneamente aumentaba en el mercado laboral el valor del tiempo de las madres. Ese incremento del costo de oportunidad del tiempo de las madres es fundamental para generar la sustitución de cantidad por calidad, ya que la atención de los niños es intensiva en tiempo. Becker también reconoce que en algunas sociedades o familias, los hijos, más que un bien de consumo duradero, pueden representar un bien de producción, ya que generarán ingresos para los padres y su sostenimiento en sus últimos años.

En 1964, Becker publicó su libro “Capital Humano” (Human Capital), tal vez su obra más importante y seguramente la más reconocida. Actualmente el concepto de capital humano es aceptado prácticamente por cualquier persona no economista, pero en un inicio enfrentó oposición incluso por parte de economistas respetables, ya que consideraban que era equivalente a equiparar a un ser humano a una máquina. En dicho estudio Becker midió tasas internas de retorno de invertir en educación, de la misma manera que pueden calcularse para cualquier proyecto de inversión.

Becker se mantuvo muy activo hasta muy recientemente. En noviembre pasado fue el moderador en una mesa de discusión en que se le rindió honores a dos profesores de la Universidad de Chicago, Eugene F. Fama y Lars Peter Hansen, que obtuvieron el Premio Nobel de Economía 2013.

*Catedrático de la Universidad Anáhuac Norte.