Opinión

GAP, vivir de sus rentas

  
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Laura Diez Barroso Azcárraga

  

Laura Diez Barroso Azcárraga

Recibir aviones, despedir aviones, controlar su vuelo, hacerlos aterrizar, despegar, que sus pasajeros lleguen a una sala vacía, limpiar la sala… es tremendo relajo el negocio de un aeropuerto.

Por eso el Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) quiere aumentar el negocio comercial en sus terminales, como la de Guadalajara, por ejemplo.

Esta empresa tiene los márgenes de ganancia más altos de su sector en México y la firma que preside Laura Diez Barroso Azcárraga quiere que los números no caigan.

Hoy, 25 por ciento de sus ingresos son de locales comerciales y 75 por ciento de servicios aeroportuarios. Su nueva meta es llegar en cinco años a una proporción 35-65 por ciento más cercano el primero a 40 por ciento que promedian los ingresos de los aeropuertos líderes del mundo.

No quite la vista de esta cabina. Mañana podríamos ver el desenlace del litigio de GAP con Grupo México en la Corte y como le avisamos. Germán Larrea podría salir de la empresa.

Marzam está vendido
Estamos todavía en el callejón del rumor, pero nos dicen que el trato firmado ya vincula a quien compra y a quien vende. Para todo fin práctico, Marzam está vendida.

En este caso es Genomma, de Rodrigo Herrera Aspra, la vendedora del control de la distribuidora de medicamentos y la compradora representa aún una incógnita. Sabemos, al menos, quién no es. No es la gente de Nadro, tampoco la de Alliance Boots, la dueña de Benavides.

Nos advierten de que la compradora no es mexicana, por si le sirve la pista. En menos de un mes conoceremos los detalles.

El tema es que distribuir medicamentos ya no deja. Los márgenes ya no superan 4.0 por ciento, quienes quedan “chiquitean” precios por transportarlas. Casa Saba, de Manuel Saba, salió del negocio, lo que es decir mucho y, por cierto, salió del escenario de negocios.

Pastes en el segundo piso
¿Viaja usted con frecuencia a Pachuca? Pronto llegará más rápido, previo pago de telepeaje. Recuerde que la SCT, a cargo de Gerardo Ruiz Esparza, propició la construcción de una vía de segundo piso desde el monumento de La Raza hasta la salida de la México-Pachuca.

Pero en este proceso la Secretaría parece que quiere evitar numeritos “inflados” como en las cuotas del segundo piso del área metropolitana del DF.

Fijó pues un costo máximo por kilómetro que será de 2.59 pesos. ¿Costo total del nuevo recorrido? 26 pesos.

Será más barato que usar la Autopista Urbana Norte, que cuesta 3.84 pesos por kilómetro. Dicho sea de paso, la polémica española OHL, a cargo de José Andrés de Oteyza, ya se apuntó para ganar el contrato.

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