Opinión

Ganarán tecnócratas

  
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PRI

Algunos aseguran que la XXII Asamblea del PRI significará el triunfo total de los tecnócratas, otros, que sólo servirá para mantener sin cambios al partido.

Pero lo que parece verdaderamente cierto es que la oposición priista no ha logrado fortalecerse y al parecer sólo servirá para que quienes dirigen al partido hablen de apertura.

Todo indica que se quitarán los candados en el estatuto que exigen 10 años de militancia al candidato presidencial y cinco años a los diputados y senadores federales.

Pero esto, aseguran priistas, no debe entenderse como el fast track para que el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, sea el candidato presidencial, sino simplemente como una necesidad para que los documentos del tricolor no estén enfrentados con los derechos políticos que la Constitución otorga a los ciudadanos.

Y aseguran que puede convertirse en una jugada del presidente para no mostrar su juego respecto a la sucesión presidencial que, sin duda, se definirá con el candidato mejor posicionado para asegurar su propio futuro, como sucedió en el Estado de México, con Eruviel Ávila.

A pesar de las posiciones de Ivonne Ortega, Ulises Ruiz y César Augusto Santiago, no se espera un gran debate y ni de lejos se revivirá lo sucedido en la XVII Asamblea Nacional de 1996 cuando los priistas estaban en rebeldía después de la muerte de Luis Donaldo Colosio y la sana distancia planteada por el entonces presidente Ernesto Zedillo.

En esa ocasión, sin que se esperara la rebelión, de repente se escuchó una idea de César Raúl Ojeda para detener a los tecnócratas que tenían toda la fuerza en ese sexenio y fue que se impusiera en el estatuto como requisito tener un puesto de elección popular.

Y para evitar un momento igual, ahora en la XXII Asamblea sólo podrán discutirse los temas ya aprobados.

Una de las peticiones que hizo Ivonne Ortega a la secretaria general del tricolor, Claudia Ruiz Massieu, es precisamente que los delegados puedan elegir temas de su interés, además de que recriminó que sólo puedan participar tres mil de los 10 mil delegados.

Pero en la cúpula priista no son tontos y no volverán a vivir una situación como la de 1996, cuando con los candados se dinamitó la posibilidades de que José Ángel Gurría o Guillermo Ortiz fueran los candidatos presidenciales.

Y esta decisión de imponer como obligatorio el requisito de haber sido candidato a un puesto de elección popular le costó la presidencia del PRI a Santiago Oñate y todo su equipo; lo sustituyó Humberto Roque Villanueva.

CORTINA DE HUMO
El movimiento encabezado por la excandidata de Morena a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez, un mes después de la elección, es una ridiculez y sirve como cortina de humo para quitar la atención respecto de la posible participación del delegado de Tláhuac, Rigoberto Salgado, asegura Ángel Ávila, secretario técnico del Consejo Político del PRD.

OTRAS DE MARX
Tenía toda la razón Groucho Marx cuando dijo que “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. La senadora María Elena Barrera Tapia, del Partido Verde, anda por esos rumbos junto con varios senadores más, que legislan cuando no turistean con cargo a nuestros impuestos, en Fiji, por ejemplo.

La legisladora 'celebró' el acuerdo del Senado para “solicitar diversas acciones” para garantizar la atención para niños con cáncer, como si la solicitud bastara por sí misma para resolver ese grave problema. Con su acuerdo los senadores dieron un sedante a su conciencia, pero nada más. Quizás un atisbo de contrición por los millones despilfarrados en el paraíso tropical de Fiji.

Twitter: @ginamorettc

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