Opinión

Ganar perdiendo


Mientras el Instituto Electoral de Baja California dice que aún no hay nada para nadie; ordena un nuevo conteo manual de los votos para gobernador; César Camacho, el presidente del PRI, hace el ridículo anunciando un triunfo inexistente y Gustavo Madero, el presidente del PAN, exhibe sus aires de grandeza confiado en una victoria que le dará, sin duda, vida para terminar su periodo al frente del blanquiazul, nos preguntamos ¿quién ganó realmente en Baja Californa?
 
La diferencia hoy entre PRI y PAN es de tres puntos. Si al final del recuento se confirma el triunfo del panista Francisco 'Kiko' De la Vega, habrá varios ganadores.

En primer lugar, el PAN que conservará una posición simbólica.

En segundo lugar, Gustavo Madero, su vapuleado presidente, quien lograría evitar la debacle panista y recibiría un inyección de oxígeno para mantenerse al frente del partido y, por lo menos, terminar su periodo.

En tercer lugar, el Presidente Enrique Peña Nieto. ¿Por qué? Porque reconocer un triunfo de la oposición, en un estado que no gobierna su partido desde hace 24 años, lo ubicaría como un demócrata.

Además, y no menos importante, lograría mantener sentados en la mesa del Pacto por México a panistas y perredistas. Está claro que este primer año de gobierno es crucial, porque los cambios y reformas que Peña Nieto logre de aquí a diciembre marcarán de manera definitiva su sexenio.

Habrá que esperar a ver qué cuentas entrega César Camacho Quiroz, el presidente del PRI, después del ridículo que hizo al citar a conferencia de prensa para anunciar un triunfo que nunca tuvo realmente. Es cierto que la ventaja panista en Baja California en mínima, pero ventaja al fin. Y los números en ningún momento favorecieron al candidato priísta, Fernando Castro Trenti.

Está claro que Castro Trenti no fue la mejor opción para ser candidato a gobernador. De entrada, fue un candidato perdedor en el pasado. Fue una posición concedida a Manlio Fabio Beltrones, líder de los diputados priístas, quien aspiró a la candidatura presidencial del PRI y pataleó cuando no la obtuvo.
 
Habrá que hacer un examen minucioso al interior del PRI para saber qué pasó. Días antes de la elección sus números les daban la ventaja ¿quién falló?

En el PAN tampoco pueden estar del todo optimistas. Su fuerza en Baja California ha venido cayendo y esta elección lo demuestra. El poder desgasta, y ya cumplieron casi un cuarto de siglo gobernando ese estado. Además, tienen frente a sí el reto de reconstruir a un partido en decadencia por la derrota en la elección presidencial de 2012 y sus luchas intestinas.

Gustavo Madero termina su periodo a fin de año y se antoja difícil que se reelija. Enfrenta una oposición sin cuartel por el grupo identificado con el expresidente Felipe Calderón, quien quiere seguir controlando al PAN como lo hacía cuando vivía en Los Pinos.

Ambos, Calderón y Madero, arrastran agravios del pasado que hacen imposible una reconciliación. Esperemos.
 
 
 
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