Opinión

Gabino, Oaxaca y el caos educativo

La paciencia del gobierno federal hacia Gabino Cué, gobernador de Oaxaca, ha ido más allá de lo prudente. No puede ni quiere gobernar. Es un miembro más de la CNTE.

Ninguno de los partidos que lo llevaron al poder se hace cargo de él, en cuya entidad hay una enorme tumba donde yace el futuro de millones de niños.

Causó inquietud, y con razón, conocer que en el país hay 39 mil 222 maestros que son aviadores, y que hay 30 mil 695 comisionados sindicales. Es decir, 70 mil profesores que cobran sin trabajar.

Pero ese censo está incompleto. Es parcial. No dice toda la verdad.

Y no la dice porque no pudo realizarse en buena parte de Oaxaca, donde los maestros de la sección 22 lo impidieron. En esa entidad está el epicentro del desastre educativo que perpetúa la desigualdad en el país.

Ahí el gobernador y los maestros de la CNTE tiraron la reforma educativa a la basura y continúan con sus usos y costumbres de dar clases cuando quieren, asignarse ellos los ascensos y las promociones salariales.

En los tres años recientes, los alumnos de Oaxaca tuvieron clases equivalentes a un solo año escolar. Pasan de grado en virtud de acuerdos políticos del gobierno estatal con el sindicato.

Para ascender a director de una escuela en Oaxaca es requisito, con valor de 80 por ciento, tener una constancia de participación sindical, según la convocatoria de “Concursos de Ascensos”.

La constancia debe llevar la firma del secretario general de la Sección 22, así como la del secretario de Organización, y debe llevar el visto bueno del secretario de "Trabajos y Conflictos”.

Los concursos de ascenso no se realizan en el Instituto de Educación del Estado, sino en la sede sindical.

Es así como en Oaxaca se selecciona a los directores, supervisores y subdirectores de las escuelas de esa entidad. Y el gobernador Gabino Cué, surgido de la alianza PAN-PRD, los apoya.

¿Para eso querían gobernar Oaxaca?

Gobiernos priistas le entregaron a los miembros de la CNTE buena parte del Instituto Estatal de Educación, y cuando llegaron el PAN y el PRD, en la persona de Gabino Cué, cerraron filas con el sindicato para impedir el paso de la reforma educativa.

En Oaxaca es requisito para ascender, no la capacitación ni los resultados de los maestros frente al grupo, sino las horas de marchas, plantones y bloqueos a calles y carreteras en esa entidad, así como los éxodos para desquiciar la vida cotidiana de los habitantes del Distrito Federal.

Ya es tiempo de parar ese atentado al futuro de millones de niños oaxaqueños. Y como Gabino no quiere ni puede hacerlo, y los partidos que lo llevaron al poder se olvidaron de él, el gobierno federal tiene la obligación de tomar cartas en esa monstruosidad.

Estelas

El PRI debería rendirle un homenaje a Carmen Aristegui porque con su grabación acerca las actividades grotescas de Cuauhtémoc Gutiérrez, dirigente de ese partido en el DF, le ha ayudado a los priistas a sacudirse un lastre impresentable, y les permite iniciar un proceso de urgente renovación. Me dice Carlos Navarrete que el saludo con Rosario Robles el sábado en el desierto de Los Leones fue sólo cortesía, y no hubo efusividad.