Opinión

Futuro de la reforma educativa

 
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SNTE. (Cuartoscuro)

La más importante de las reformas estructurales es la reforma educativa, porque apunta al corazón de los mexicanos, para fortalecer nuestro principal patrimonio, que son las nuevas generaciones.

Se trata de recuperar los niveles de competencia de la educación, hoy en los últimos lugares internacionales, y con ello mejorar la competitividad del país. También se busca rescatar a los niños mexicanos de los sótanos de la mala preparación y el abandono a que los han sometido los demonios que ya existían en 1992, como las relaciones con la dirigencia nacional y las secciones estatales del SNTE, que entraron en la “doble negociación”, incluyendo las secciones disidentes de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán.

No se puede ignorar la fuerza sindical y su capacidad de movilización, así como la influencia que tienen entre la gente, particularmente en las comunidades rurales, con muchos maestros que son presidentes municipales.

Hoy vivimos el resultado de una desconcentración administrativa, en la que predominaron la improvisación y la corrupción, el mantenimiento de prácticas clientelares y los privilegios de las dirigencias seccionales, como heredar o vender plazas, como no descontarles los días no trabajados o el pago indebido con recursos públicos federales o estatales a los comisionados y su negativa a ser evaluados.

Antes de la descentralización simulada, el SNTE y sus secciones sindicales ya dominaban los espacios políticos y administrativos de las delegaciones de la SEP, lo que incluía a las secciones disidentes, como es el caso de la Sección 22 en Oaxaca. En los acuerdos firmados por los gobernadores, se mantenían los privilegios que hasta la fecha habían y en “la doble negociación” se multiplicaron.

Para firmar el ANMEB (Acuerdo Nacional para la Descentralización de la Educación Básica y Normal) en mayo de 1992, a los gobernadores prácticamente los llevaron en “leva” a la firma, ya que varios de los secretarios de Finanzas se oponían a ello.

Muchos no entendieron lo que firmaban y todavía dieron las gracias, aunque sólo les pasaron la administración de los servicios educativos, pero con el control presupuestal y normativo del gobierno federal.

Las huelgas y paros han sido innumerables, no cumplen con sus 200 días de trabajo, faltan una tercera parte del tiempo cobrado, y se les pagan entre vacaciones y aguinaldo, alrededor de 140 días adicionales.

Con la reforma educativa, con el INEE, la creación del FONE y la centralización de las plantillas, se abrieron buenas expectativas, para eliminar vicios como el pago de los comisionados y que con la evaluación obligatoria, se recuperase el nivel profesional de los maestros y la educación recibida por los niños. Hay futuro.

A mí me queda claro que el anuncio de suspender la evaluación educativa fue una decisión de Estado, no del titular de la SEP, a quien se quieren comer vivo, además aplazar no significa cancelar. El aplazamiento puede ser de unos días, no olvidemos el uso de la política.

Por otra parte, estar en Oaxaca, es una fortuna a pesar de la Sección 22, que sólo representa a una pequeñísima fracción de la sociedad, misma que no acepta sus agresiones cotidianas, ni el vandalismo, que sabe del daño que se ha hecho a la educación en el estado y a su economía, y lo que significa que sea la entidad peor calificada en materia educativa.

Claro, deben evitarse las acciones desestabilizadoras como el entorpecimiento de las elecciones, el cierre del aeropuerto o de los bancos, pero hay formas de hacerlo quirúrgicamente, y claro que se debe castigar la impunidad de los violentos, tolerancia cero para ellos, pero con la ley en la mano, lo que la sociedad respaldará totalmente.

¡A votar!

Twitter:@davidcparamo

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