Opinión

Futuras políticas monetarias de EU: impacto en México

 
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La economía norteamericana no sólo es nuestra vecina y por lo mismo existe una gran relación comercial y financiera entre los dos países, sino que por su dimensión tiene un gran impacto interno. Su PIB es cerca de 20 veces mayor que el de México y la relación de las bases monetarias es incluso mayor.

Por lo mismo, es imposible aislarnos del impacto que las variaciones en las políticas económicas, financieras y monetarias realice su gobierno y es conveniente tratar de anticiparlas.

Un importante ejemplo de esta relación es la reacción de Banco de México a los cambios de política monetaria que realiza el Comité de Mercado Abierto de la Fed, quien es el que determina la tasa de interés de corto plazo en aquel país. Si allá deciden elevarlas y en México se mantienen en los mismos niveles, es inevitable que se presenten flujos de capitales de aquí hacia allá para aprovechar los mayores rendimientos.

Esto provocaría un deterioro del tipo de cambio, en la inflación, en otras variables y finalmente en un aumento no previsto de las mismas tasas internas de interés. Por lo mismo es conveniente que el banco central se adelante con el incremento en las tasas de interés.

Debido a la gravedad de la Crisis Global Financiera de 2008 (que en México perjudicó menos que en el exterior por las correctas medidas tomadas en esa época y por la solidez de las finanzas públicas), la Fed bajó las tasas a cero para evitar una mayor crisis económica, caracterizada por caídas en la producción y desempleo.

Sin embargo, a ese nivel era imposible seguir reduciéndolas, por lo que decidió continuar con su política monetaria expansiva por medio de la adquisición de bonos públicos y privados, inyectando una enorme liquidez a los mercados financieros. Hoy el balance de activos de la Fed es casi cinco veces mayor que la poseída hace 8 años, siendo un riesgo enorme para el sistema financiero en todo su conjunto.

Esta extraordinaria expansión de liquidez en cualquier otro país hubiera creado una altísima inflación y ajustes cambiarios, pero el dólar tiene el privilegio de ser la moneda de reserva del mundo y su impacto ha sido mucho menor y de muy diversas características.

En la mayoría de los casos ha logrado muy bajas tasas de interés, en otros casos ha producido el incremento de precios de materias primas como es el caso del petróleo, de los granos y de otros productos; en otros lugares se produjeron fuertes incrementos de las reservas internacionales, como es el caso de China y en algunos más se incrementaron las bolsas de valores a niveles nunca vistos antes, como en Nueva York.

México se benefició de dos maneras: 1) Por medio del aumento en el precio del petróleo y los ingresos fiscales y 2) Por la capacidad de reducir las tasas internas de interés.

Sin embargo, la Fed ha iniciado un aumento muy paulatino de sus tasas de interés para normalizar su política, después de siete años de estar en un ciclo expansivo. Con esto quiere decir que las tasas de interés deben de compensar un poco más que la inflación que tiene la economía.

Esto explica parte del ajuste en el precio del petróleo y las mayores tasas de interés en nuestro país, ambas variables perjudicando las finanzas públicas.

En su pasada junta del 14 de junio, la Fed anunció un aumento adicional de un cuarto de punto porcentual en las tasas de interés, el cual ya era esperado.

Pero también avisó de manera inesperada que a partir de los próximos meses empezará la reducción paulatina y mensual de su tenencia de valores. Esto significa que venderá los bonos que tiene y recogerá efectivo del mercado financiero.

Esto impactará en los mercados de diversas maneras, como será con incrementos en las tasas de interés, sobre todo en el corto plazo, pero no es claro qué sucederá en las de mediano y largo plazo porque dependerá de los plazos de los bonos que venda; el tipo de cambio se apreciará respecto a las demás monedas y seguramente se presentará volatilidad en los precios de los distintos mercados.

Por otro lado, muchos países deberán de vender sus reservas internacionales para enfrentar los menores flujos del exterior y varias “burbujas de precios” se desinflarán en los siguientes meses.

En este escenario, las empresas y el gobierno deberán de seguir con sus medidas de saneamiento y disponer de efectivo y flexibilidad para aprovechar las distintas oportunidades que se aparecerán en los siguientes meses.

* El autor es economista

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