Opinión

Fundaciones de arte

 

Atravesamos un periodo de profunda dificultad económica
y el sector del arte se nos presenta como una innegable apuesta de valor añadido para el futuro.


Isidre Fainé,
presidente del Grupo La Caixa.


La semana pasada, al hablar del complejo mercado del arte, me centré solamente en la figura del art dealer. Ya hablaremos más delante de otras figuras financieras y actores que conforman el polémico mercado.
Pero la otra cara de la moneda dentro del panorama artístico muestra que no todo es especulación y lucro; las ganancias obtenidas a partir del arte pueden aportar socialmente su granito de arena.

Las fundaciones, como sabemos, son organizaciones civiles y privadas que no buscan un beneficio económico directo, por el contrario, su objetivo se enfoca en la labor social y el cuidado de un patrimonio. En el caso de las fundaciones de arte, el acervo a cuidar por lo general es una muy cuidada (curada) colección de obras y su función social va desde difusión y promoción del arte, hasta planes educativos, becas y apoyos económicos para estimular la producción artística.

Aunque las nociones de mecenazgo y patrocinio a las artes son muy antiguas, la entidad de fundación relacionada al arte es muy moderna. Surge con los grandes nombres de empresarios que generaron grandes fortunas a finales del siglo XIX y principios del XX como John D. Rockefeller, Henry Ford o Andrew Carnegie. Periodo en el que bullían las vanguardias artísticas como el cubismo, el dadaísmo, el surrealismo,etcétera.

El curso de los movimientos artísticos cambió totalmente a causa de la I y II guerras mundiales. Gracias a la intervención de grandes empresarios en el mundo del arte, a través de sus fundaciones se logró proteger la escena artística. Por ejemplo, es difícil imaginar el expresionismo abstracto de los años 50, sin el apoyo de la familia Guggenheim.

Hoy en día, internacionalmente existen grandes y poderosas fundaciones que han marcado pauta en las prácticas artísticas y generado más movimiento cultural, incluso por encima de las iniciativas gubernamentales. Algunos ejemplos actuales son: Fundación de La Caixa y Telefónica en España; Fundación Jumex, Fundación BBVA Bancomer y Coppel en México; Fundación Arte Viva en Brasil.

Sin ignorar los beneficios fiscales y la buena imagen social que brindan, las fundaciones son agentes necesarios que complementan y favorecen la cooperación entre los grandes capitales, las organizaciones civiles y los gobiernos para agilizar la producción cultural.