Opinión

Fundación Merced, un nuevo enfoque a la filantropía

21 octubre 2016 5:0
 
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Pobreza

Hace poco más de cincuenta años los hermanos Flaviano, Sixto y Margarita Munguía cedieron todo su patrimonio, consistente en la fábrica de chocolates La Cubana –la más antigua de México en su ramo-, varias propiedades inmobiliarias y dinero en efectivo, a Fundación Merced, organización fundada por ellos mismos y un conjunto de personas de toda su confianza –entre los cuales se honró en formar parte el que esto escribe- para dar trascendencia a su vocación filantrópica y dentro de ella a su explícito deseo de atacar la pobreza en sus causas y no sólo en sus efectos.

Cincuenta años llenos de logros y satisfacciones que, en su momento, marcaron una nueva línea de acción dentro del sector, al no sólo otorgar donativos, sino, sin descuidar lo anterior, enfocar sus esfuerzos a la profesionalización de organizaciones filantrópicas.

Teniendo esto en mente, Fundación Merced inició un programa a través del cual detecta los proyectos más exitosos y a través de un jurado calificador selecciona los cuatro mejores y les otorga el muy reconocido Premio Razón de Ser, que en lo material implica la entrega de $300,000 pesos a cada uno de los ganadores.

Pero quizás el esfuerzo más trascendente, iniciado hace ya más de 15 años, es el denominado Programa Fortaleza cuyo propósito es el de coadyuvar a la profesionalización de las organizaciones filantrópicas que así lo deseen, programa que se enclava en los cinco principios fundacionales que constituyen los cimientos de Fundación Merced: Confianza, Compromiso, Compartir, Calidad y Calidez. Sobre la Confianza, por referirnos sólo al primero, se construye una familia, una empresa, una organización, y un país; es muy difícil ganarla y puede perderse en un abrir y cerrar de ojos. Y basados en la Confianza, así con mayúsculas, existe el compromiso de compartir recursos materiales e intelectuales de Fundación Merced, lo que la transforma en el motor del desarrollo de una nueva y moderna visión de la filantropía, una visión que, sin descuidar la indispensable parte económica, incorpora la eficiencia que caracteriza a una buena empresa, pero acompañada con el corazón y el amor que exige el ataque a la pobreza que aqueja a nuestro país.

Hace unos días, el pasado 11 de octubre, se entregaron los premios Razón de Ser correspondientes al presente año en un evento por demás emotivo conducido con maestría por Pilar Parás, Presidenta de Fundación Merced, quien dio oportunidad a cada una de las cuatro ganadoras de exponer el maravilloso y fructífero trabajo que hacen a favor de los más necesitados. Cerca de trescientas personas reunidas en el auditorio del Hospital Español, fueron testigos de este emocionante evento.

Los periódicos relatan, día con día, los robos, asesinatos, desfalcos, traiciones de la clase política y muchas otras cosas mas que ensucian a nuestra sociedad ¿Cuándo destinarán su invaluable espacio a relatar las cosas buenas que también pasan en nuestro país? ¿A relatar lo que hacen héroes ocultos que sin hacer ruido entregan su vida para hacer el bien? Me consta la lucha sin tregua de muchas personas que, sin buscar relumbrón alguno, se entregan en cuerpo y alma a las causas más nobles que están sembradas por doquier en nuestro país.

Fundación Merced, a través de la reciente convocatoria al Premio Razón de Ser, recibió cerca de cien propuestas que reflejan el enorme trabajo que hacen un sin número de organizaciones filantrópicas. Difícil trabajo el seleccionar sólo cuatro ganadoras; pero éstas, con gran satisfacción, presentaron en el evento arriba mencionado el resultado de su valiosísima actividad.

No sólo, pues, leamos las trágicas y desagradables noticias que nos inundan todos los días, sino busquemos también las cosas buenas, muy buenas, que hacen muchos mexicanos. Fundación Merced podría relatar cientos de historias que conmoverían a sus lectores.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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