Opinión

Fundación de la intransigencia


 
Cuando queden superados el cierre del gobierno federal y la disputa por el techo de la deuda en Estados Unidos, antes o después de una moratoria que tendría efectos devastadores para la economía de México ––ya no digamos la mundial––, será necesario aclarar quiénes son los responsables de la intransigencia que ha exhibido en las negociaciones el Partido Republicano, a partir, ahora sí, de su alineamiento pleno con las causas de su ala ultraderechista y el Tea Party.
 
 
Quienes encabezaron ayer el asalto al monumento conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial en el National Mall de Washington, el senador texano Ted Cruz y la inefable Sarah Palin, inesperada compañera de fórmula de John McCain en 2008, cuando el viejo legislador fue arrasado por un Barack Obama esperanzador, son sólo una parte de esta facción, a la que podría considerarse su grupo de choque. Otra parte muy importante, que procede de la academia y se codea con los grandes magnates para darle sustento ideológico, son los think tanks al estilo del Instituto Estadounidense de la Empresa y la Fundación Heritage. En el caso de la Fundación Heritage, que vive una nueva época de influencia después de sus mejores tiempos en la administración Reagan ––cada año publica una amañada calificación sobre la “libertad para hacer negocios” a escala global––, cabe destacar que su presidente es el ex senador (Carolina del Sur) republicano Jim DeMint, uno de los ejes del chantaje perpetuo a las políticas de Obama.
 
 
Xenófobo
 
 
El nombre de DeMint no es muy conocido en México; es necesario recordar que a principios de año, cuando parecía una realidad la reforma migratoria impulsada por el Ejecutivo y los cada vez más pocos republicanos moderados, el ex legislador no se anduvo por las ramas para falsear “estudios” que justificarían el rechazo, por cuestiones económicas, a la regularización de doce millones de indocumentados. La posterior renuncia del “analista” que pergeñó su reporte confirmó hasta qué punto los extremistas están llegando.
 
 
La fundación opera además a Heritage Action for America, cuyo titular, Michael Needham, manifestó a The Christian Science Monitor que para ellos es muy clara la causa del cierre del gobierno: el plan de salud de Obama, el “socialista” que sólo pretende brindar mejor atención médica a 50 millones de estadounidenses. Agregó algo importante: el financiamiento para su campaña, por medio millón de dólares, de los hermanos Koch.