Opinión

Fue Peña Nieto

  
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Rafa Márquez y Julión Álvarez (cuartoscuro)

Es culpa de Peña. Con su actitud ha hecho enojar al gobierno de Trump, que no se va a quedar como si nada por la necedad de no pagar el muro, como lo ha revelado la llamada entre ambos presidentes que publicó el Washington Post. El resultado está a la vista: la emprenden contra los ídolos de la juventud, contra nuestros modelos de éxito, contra los mexicanos más internacionales, como es el caso de Rafael Márquez, y contra los mexicanos más mexicanos, como es el caso del señor Julión.

La terquedad de Peña está saliendo muy cara, pues ha provocado, como bien dijo Julión, “los celos y la envidia”, como quedó claro, del presidente norteamericano. Todos sabemos que Trump es un tipo vil, corriente y vulgar, que es incapaz de controlar sus más elementales emociones. Hace públicos sus berrinches y rabietas y jura venganza a diestra y siniestra. Esta semana amenazó a Corea del Norte con una lluvia de fuego y furia. A nosotros nos fue mejor: simplemente nos tumbó a dos ídolos del pedestal. Uno de ellos recién acaba de estar con Peña paseando en lancha y se tomaron fotos. Un oso total. Y se entiende que es por los celos, pues Estados Unidos nunca ha tenido un jugador como Rafael Márquez, que incluso destacó varias temporadas en el Barcelona y jugó en el Mónaco, y que vio luz primera en Zamora, Michoacán. Trump sabe que ninguno de sus conciudadanos es como el Káiser del Atlas. Es una disciplina que no manejan y en la que Rafa mostró ser muy superior a cualquiera de los suyos. No sólo eso, Rafa fue el capitán, nuestro capitán, en la mayoría de los partidos internacionales. Rafa jugó en la liga gringa, pero se dio el lujo de despreciarla –desprecio que ahora vemos, salió muy caro– para regresar y jugar en los torneos mexicas.

Claro que es la envida la que lo corroe al ver a nuestro mexicano global triunfar en todos lados, ser un líder nato al que sigue la juventud –en cambio a Trump lo siguen los viejos racistas–. Basta ver los textos de nuestros articulistas hablar de nuestro 'ángel caído', nuestro ídolo vuelto barro, uno se conmueve, no puede más que llorar al ver lo importante que fue en la juventud y madurez de todos ellos. Es un golpe mortal al ánimo nacional. De esta no saldremos bien.

Llamarse Julión puede causar problemas. Sin duda, ese nombre pertenece a alguien que termina mal, metido en cosas raras. Pero llamarse Julión y cantar música de banda puede llevarte al éxito innegable. Julión llenaba las plazas con su música y seguramente con sus mensajes de superación y arrojo a toda la juventud mexicana, sin importar credo religioso, preferencia sexual, título universitario o militancia política. Incluso Julión cantaba también para otras nacionalidades, porque Julión no discriminaba. Julión no es como Trump, que sí es racista y ojete. Julión, nuestro Julión, llegó muy alto, a las cumbres del cariño nacional –cosa que dista mucho en tener el presidente norteamericano–. Ese Julión, alegre y cantador, le valió los elogios del mismísimo presidente Enrique Peñla Nieto, que dijo que era un ejemplo para nuestra juventud. Ese Julión ahora es un vil narco, un socio de criminales. Eso lo dijo el gobierno de Trump. Es una venganza. Nos da donde duele.

Es la culpa de Peña, su necedad en no pagar el muro y en causar vergüenzas en el mundo entero. Ya queda poco para que termine este gobierno, pero su capacidad de hacer el mal es incalculable. Están acabando con todo. ¿Hasta cuándo Peña Nieto, hasta cuándo?

Twitter: @JuanIZavala

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