Opinión

Frente capitalino

    
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Frente Ciudadano

A nivel nacional, la rara combinación que decidieron hacer el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano no está teniendo el mismo efecto en la capital del país, que después de ser la joya de la corona para el sol azteca por 20 años, podría quedar en manos de Morena, que en tres años ha crecido como la izquierda de oposición.

El reloj avanza, el tiempo para que se cocine el Frente Ciudadano en la Ciudad de México se acaba y los nudos no terminan de amarrar. La receta pretende ser la misma que a nivel nacional, pero los ingredientes no están agarrando el mismo sabor.

De entrada, el PRI, que poco figura en la capital, con 7.0 por ciento de votación en la última elección, tiene como aliado al Partido Verde, que ya ha coqueteado con un Ricardo Monreal que no termina de decidir si se va con los panistas-perredistas o se queda en Morena.

Al final, la triada del Frente no ha cuajado en la CDMX, Movimiento Ciudadano no ha logrado cerrar filas a nivel local y la combinación de ideologías opuestas no convenció a los perfiles más destacados del partido que arropó a un Marcelo Ebrard antes de su exilio político.

Ayer, la exconstituyente Esthela Damián Peralta presentó su renuncia como dirigente de Movimiento Ciudadano. Un liderazgo que había logrado mantener en el mapa capitalino al partido como un defensor de los derechos sociales, que caracterizaron el dominio de la izquierda en la ciudad.

“En mi formación de vida y política tuve convicciones que me llevaron a coincidir con el ideario de Movimiento Ciudadano, hoy justamente esas razones me llevan concluir (sic) este ciclo, en particular la decisión de generar una alianza política con el PAN y el PRD”, decía la carta que envió al dirigente nacional del partido, Dante Delgado.

Seguramente, sus nuevas convicciones la llevarán a Morena, como a varios de ese partido, entre ellos René Cervera, quien firmó el pacto de unidad y ebrardista confeso, pero, por lo pronto, la fragmentación complica las negociaciones.

En tanto, el Partido de la Revolución Democrática se mueve con una lógica distinta. Aunque carece de ambiciones a nivel nacional –la figura de Miguel Ángel Mancera ha quedado reducida a guardar las maletas para diciembre, de acuerdo con una entrevista en el diario El País–, a nivel local llevan la carta 'fuerte' con la presidenta de su partido, Alejandra Barrales, que en varias ocasiones ha expresado su intención de dirigir la inagotable capital chilanga y que, con el emplazamiento del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a renovar dirigencia nacional en menos de dos meses, la pone como una opción que toma fuerza.

La otra moneda de cambio la tiene el Partido Acción Nacional, quien no tiene un liderazgo visible en la ciudad, más allá de Jorge Romero, a quien el sismo lo dejó con problemas más importantes de los cuales ocuparse, como limpiar el desastre inmobiliario que creó en Benito Juárez. El único blanquiazul que había levantado la mano ha decidido correr como independiente, José Luis Luege Tamargo, después de enterarse de que no es del agrado del líder nacional del partido. En Acción Nacional no se mueve una hoja sin la voluntad de Anaya, o sí se mueven, pero se destierran a la vía independiente.

Y aunque ese escenario parecería favorecer a Barrales, el fichaje se complica si a este juego se suma Ricardo Monreal. Varios al interior del partido del sol azteca han decidido hacerle una invitación –no formal– pero sí como una carta, tal vez la única, capaz de darle pelea a Claudia Sheinbaum. Mauricio Toledo entre ellos, pese a lo mucho que el PRD lo ha golpeado desde la ALDF.

Al que no le ha gustado nada la noticia es al dirigente capitalino, Raúl Flores, el principal crítico de la gestión de Monreal en Cuauhtémoc, quien incluso lo ha llamado corrupto en más de una oportunidad, y quien tendría que tragarse el orgullo para levantarle la mano en campaña si es que quieren mantener el bastión más valioso que aún conservan en el país.

Vaya que el Frente tiene más de un reto por delante, porque ya está visto que hace falta más que el aval del INE para concretar esta contradictoria combinación.

Twitter: @jrisco

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