Opinión

Freno a las armas para detonar el crecimiento


 
 
Tiene razón John D. Negroponte --por cierto, entre sus múltiples cargos, primer director de Inteligencia Nacional, con el que coordinó a la omnipresente NSA-- cuando afirma, al igual que los demás participantes en la conferencia sobre competitividad que se efectuó en El Paso, que la frontera entre Estados Unidos y México posee un enorme potencial que espera ser aprovechado en beneficio de ambos países.
 
 
Sin embargo, para frenar la violencia que afecta a nuestro lado del Río Bravo, es necesario detener el inagotable flujo de armas que empieza en el norte.
 
 
Según un estudio del Instituto Transfronterizo de San Diego, más de 250,000 armas compradas legalmente en la Unión Americana atraviesan el límite cada año y las ganancias del contrabando ascienden a 127.2 millones de dólares.
 
 
A su vez, un informe del Senado estadounidense destaca que más de 70% de las 29,284 armas que el gobierno mexicano pidió rastrear a la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) en 2009-2010 salieron de EU.
 
 
Contra esa realidad no puede haber argumentos que pongan la carreta por delante de los bueyes y que ignoren que la extensa región fronteriza, que vive en los hechos una profunda integración asimétrica, también requiere transformarse en el escenario de una auténtica colaboración en los dos sentidos, que ofrezca 'oportunidades económicas sin paralelo', como dice el Consejo de las Américas que ahora encabeza Negroponte, pero que también facilite estabilizar a México.
 
 
Cabildo
 
Más allá del poderoso cabildo de los arsenales en EU, que pese a la terrible masacre de veinte niños y seis adultos en una escuela de Newtown el año pasado abortó los tibios esfuerzos de la Casa Blanca para restringir la venta de rifles y pistolas semiautomáticas, los datos de la ATF son contundentes: en el periodo 2007-2011 se recuperaron en México 68,000 armas procedentes del país vecino.
 
 
Por eso un reporte de CNN concluyó que “el asombroso número de armamentos estadounidenses que terminan en México demuestra que algo debe hacerse para controlar el tráfico ilegal”.
 
 
El daño que causa a la relación bilateral el llamado 'río de acero' es indiscutible y no será con operaciones secretas e unilaterales, al estilo de Rápido y Furioso, desarrollada por la propia ATF en su cuartel de Phoenix, como mejorarán las cosas. Así lo reconoce Julia Sweig, analista del Consejo de Relaciones Exteriores, citada por Forbes, al enfatizar que “el flujo de armas estadounidenses de alto poder para América Latina y el Caribe exacerba los altos índices de violencia y socava la influencia de EU en el hemisferio”.